miércoles, 21 de diciembre de 2016

Tiburón Fantasma

La quimera de las profundidades en vídeo por primera vez. Precioso, la verdad.


domingo, 11 de diciembre de 2016

Filamentos incandescentes

En la cama no hacía frío,  incluso se hubiera estado a gusto si no fuera por lo que era.
Bajo las sábanas un montón de brazos y piernas sin sentido.
Él miraba fijamente al techo. La luz estaba apagada, la habitación se iluminaba por una pequeña lámpara que había en un lateral.
No podía despegar sus ojos de los finos filamentos de la bombilla, tan delicados y sin embargo capaces de iluminar toda una estancia solo con accionar un interruptor.
Qué efímera era la vida y como se le atragantaba.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Nepal: Circuito del Annapurna (III), Puentes Tibetanos

Ya desde el primer día los puentes tibetanos fueron un constante en el recorrido. Obras de ingeniería nada tercermundista que impresionaban por el buen estado, la longitud que podían alcanzar, algunos de más de cien metros, y por la calidad misma de la construcción. La localización de algunos de ellos obligaba a pararse a divagar sobre el método que habían utilizado para pasar cables de un lado a otro del acantilado.


De vuelta en Pokhara fuímos al museo internacional del alpinismo, muy interesante todo sea dicho, y en él los puentes tenían su pequeño apartado con todas las variantes posibles y pequeñas réplicas a escala. Es una pena que no tuvieran fotos del proceso de construcción ni tampoco explicaciones al respecto porque a día de hoy sigo con suposiciones y teorías.




Arriba a la derecha!
Lo cierto es que atravesarlos era una pequeña aventura. No una de esas peligrosas y adrenalínicas, sino de las que a un niño le pondría una sonrisa de emoción y unos ojos como platos. Sorteando el río cargado de espuma nos acompañaron en todo el trayecto, media docena de ellos al dia, hasta que la montaña dejó de llevar agua.

Sólo uno en todo el camino estaba destruido y justo al lado otro lo flanqueaba, remarcando la importancia y el cuidado que en Nepal se les da a estas obras de arte, que de uno a otro lado del país se les ve conectando pueblos recónditos. Allí donde las pésimas carreteras ni se atrevían a acercarse un puente tibetano daba paso a los porteadores y las caravanas de mulas como si del medievo se tratara.



sábado, 3 de diciembre de 2016

Nepal: Circuito del Annapurna (II), Localización

Antes de saltar un poco al lío de las fotos quiero contar un poco cómo es el circuito para que luego las historias estén localizadas, así que vamos a ello.
Recorrido

El circuito del Annapurna es uno de los treks más famosos del mundo, y uno de los dos más conocidos en Nepal, compitiendo en fama con el trek del Campo Base del Everest. Sin haber hecho el acceso al pico más grande del mundo los comentarios de los locales y guías con los que hablamos coincidían en que el del Annapurna era el más bonito entre los treks de Nepal. Discurre por rutas mucho más frondosas en vegetación y discurre al lado de la montaña prácticamente en todo el recorrido.

A pesar de conocerse como circuito no se empieza y acaba en el mismo punto. Para hacernos una idea sencilla nos podemos imaginar un rectángulo tumbado con los lados largos arriba y abajo. Se inicia en la esquina sureste, abajo a la derecha, y se termina en la esquina suroeste. El lado inferior no está incluido en el circuito, aunque se puede recorrer parte de él si se quiere hacer otro de los recorridos famosos de Nepal, el ABC (Annapurna Base Camp). Esta rectángulo es por supuesto mucho más irregular, pero da una idea rápida del recorrido.

Y esta forma viene dada por los Annapurnas, que no es más que un macizo enorme con muchos picos, de unos 50km de este a oeste y la mitad o menos de norte a sur. En la ladera norte la montaña cae directamente al valle, mientras que en la ladera sur se crean varios circos con salida hacia Pokhara, a uno de los cuales hay que acceder para alcanzar el campo base del Annapurna en su ruta de acceso por el sur.

Perfil
Wikipedia
Los picos más importantes de la montaña son, de este a oeste en la cara norte: Lamjung Himal, Annapurna 2, Annapurna 4, Annapurna 3, Gangapurna y Tilicho. En el oeste están el Nilgiri, el Annapurna y el Annapurna Sur. Todos superan los 7000 metros. En la cara sur y algo separado del macizo se encuentra el Machhapuchare de 6993m, un precioso pico, sagrado para los nepalíes, y que por ello sigue siendo virgen. De hecho la única cima de los himalayas que nunca ha sido escalada.

Durante el recorrido se pueden ver otras montañas, pero las que destacan son otros dos ochomiles. El primero es el Manaslu (Manasluuuuu, Manasluuuuu --- Pronúnciese como Adam Weeeest, Adam Weeeest), la sexta montaña más alta del mundo que se puede ver al este del recorrido. La segunda es el Daulaghiri, al oeste, también de ocho mil metros, y que personalmente fue un espectáculo ver mientras amanecía desde Muktinath, donde acabó nuestra caminata.

Daulaghiri desde Muktinath
Daulaghiri

Aunque sea un poco coñazo entiendo que era necesario localizarnos para que luego fuera más sencillo ajustarse a las historias que irán saliendo. Discúlpenme el aburrimiento.

martes, 29 de noviembre de 2016

Nepal: Circuito del Annapurna (I)

Poco a poco, y con más pena que gloria por el estado del ordenador, van saliendo fotos. Aquí van unas muestras de los primeros días.

Hay muchas cosas que me han impresionado del trek. El haber pasado por diferentes paisajes ha sido una de ellas. Comenzamos entre campos de arroz y al ir subiendo atravesábamos jungla, bosque, desierto y al final pura montaña. El río y sus característicos puentes tibetanos nos acompañaron hasta casi los cuatro míl metros. Y por supuesto los Annapurnas dominaron las vistas a partir del tercer día.

La vegetación cambió de estar plagada de matorrales y árboles que hacían literalmente imposible salirse del camino, entre los cuales he de admitir que sólo reconocí el platanero, a convertirse en un bosque de abetos y pinos mucho más familiar. A partir de los 4500 ya nada crecía a pesar de que el agua seguía descendiendo por las laderas en pequeños riachuelos prácticamente congelados.

Curiosamente el camino comenzó con laderas escarpadas y a medida que íbamos subiendo, a pesar de acercarnos más a los picos nevados, los valles empezaban a perder profundidad y ganar en amplitud, quizá por el símple efecto de la fuerza de los ríos en cotas bajas, aunque es pura suposición.

Pero la guinda del pastel fueron los Annapurnas, al principio irreales, como pintados en un descomunal póster azulado y difuminado detrás de verdes montañas ya de por sí gigantescas. Para el quinto día estabamos pisándo una de sus laderas con la extraña sensación de que uno podía seguir subiendo sin mayor dificultad hasta hacer cima, a pesar de que a aquella barbaridad había que mirarla con la coronilla pegada al cogote. Era difícil darse cuenta que eran cinco los kilómetros que había por encima tu cabeza.



Caperucita Feroz

Hola mi amor, yo soy tu lobo.




Hello! 

Hola mi amor yo soy el lobo 
Quiero tenerte cerca para oírte mejor 
Hola mi amor soy yo tu lobo 
Quiero tenerte cerca para verte mejor 
Hola mi amor yo soy el lobo 
Quiero tenerte cerca para oírte mejor 
Hola mi amor soy yo tu lobo 
Quiero tenerte cerca para verte mejor 

Si con tus garras me quisieras tu abrazar 
Si con tus dientes me quisieras tu besar 

Hola mi amor yo soy el lobo 
Quiero tenerte cerca para hablarte mejor 
Hola mi amor soy yo tu lobo 
Quiero tenerte cerca para olerte mejor 
Hola mi amor yo soy el lobo 
Quiero tenerte cerca para hablarte mejor 
Hola mi amor soy yo tu lobo 
Quiero tenerte cerca para olerte mejor 

Yo lo que quiero es tu cuerpo tan brutal 
Y lo que adoro es tu fuerza de animal 

Si con tus garras me quisieras tu abrazar 
Si con tus dientes me quisieras tu besar 

Hola mi amor yo soy el lobo 
Te he comprado un anillo, un pastel y un yoyo 
Hola mi amor soy yo tu lobo 
quiero bailar contigo un lindo rock & roll 
Hola mi amor yo soy el lobo 
Te he comprado un anillo, un pastel y un yoyo 
Hola mi amor soy yo tu lobo 
quiero bailar contigo un lindo rock & roll 

Yo solo quiero una noche sin final 
En la que ambos nos podamos devorar

domingo, 27 de noviembre de 2016

29 horas de vuelo

Ya estoy de vuelta tras 29 horas de viaje de regreso, medio muerto por el cansancio, pero he vuelto. Me apetece hacer algunos post, sobre todo para poner algunas fotos. Las historias son tantas como para aburrir, así que no sé cuáles contaré y cuáles serán para los más avezados en preguntar.
Pero me apetece hacer más de un post. Veremos cómo y cuántos son...

sábado, 26 de noviembre de 2016

La espiral del circulo

Que la vida sea una espiral en la que las historias se repiten cambiando el espacio y el tiempo, o si lo preferís,  el momento y el lugar, es algo hasta poético.

Pero cuando se trata de un circulo que te rodea y gira constantemente no puedes más que como mínimo marearte.

Y allí estaba otra vez, imposible saber en que vuelta del círculo ya que todas eran iguales, pero con la consapiencia de saber que ya había estado allí antes. Como cuando visitas un lugar de la infancia que en tu recuerdo estaba almacenado como un sueño, pero sin necesidad de retroceder tanto.

Hoy debía ser un gran día,  pero no lo era, sabía que terminaría la jornada rascando la misma puerta y eso no iba a dejarle disfrutar.

Solo le apetecía una copa de vino sin fondo y llorar.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

El firuu de Takk

(...) En cambio, Takk estaba concentrado en las cuestiones prácticas de comer humanos: que solían venir con un montón d componentes indigeribles,  como reloje,  comunicadores, cremallera de plástico,  hebilla de metal y, ocasionalmente, cosas que no conocías hasta que te habías comido a alguien. Aquel ranchero de ovejas, por ejemplo, tenia unos clavos y tornillos de metal dentro; Acuña le dijo que algunos humanos se hacían atornillar los huesos rotos en su sitio en vez de arreglaros con una sesión de Curarrápida. Era una cuestión de precio. Todo lo que Takk sabia era que se le clavaban yerran incómodos (...)

El sueño del androide de John Scalzi

viernes, 18 de noviembre de 2016

Esperando

No es que se hubiera puesto sus mejores galas, pero lo había intentado.

Estaba muy cansada pero creyó ser capaz de arreglarse y salir un rato como lo hacía antes.

A veces no se daba cuenta de que el tiempo hace estragos.

Allí estaba sentada, arqueando los pies hacia afuera de tal forma que sus tacones parecian los que se pone una niña pequeña para jugar cuando su madre no la mira.

Y así pasaba el tiempo, últimamente tenia muchos momentos  de esos para no pensar realmente en nada, como mucho tararear la misma estrofa de una canción que un día se supo pero que ya no recordaba. Una y otra vez.

Siempre lo mismo pero sin duda diferente.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Como un lobo estepario

Tenía el recuerdo de haber dicho muchas veces que "El lobo estepario" de Hermann Hesse era mi libro favorito, lo que no recordaba era porque...

El otro día, revisando esos innumerables libros que tengo repartidos en cualquier parte, me topé con él. Me sorprendió lo nuevo que estaba... para ser mi libro favorito ni recordaba de que iba ni parecía que hubiera viajado mucho...

Me hizo pensar en lo que cambian nuestros intereses... sobre todo cuando empecé a leerlo de nuevo y me pareció un indecible tostón, al menos al principio. Bueno, en realidad hubo una primera parte que me sentí como si nunca antes hubiera leído, una más breve en la que se despertó mi interés, seguida de otra que me pareció insoportablemente inaguantable, hasta que llegue a la parte que debió captar en principio mi atención.

El caso es que si, me sigue gustando, me gusta bastante, ojalá hubiera tomado nota de algunas citas, pero me tendré que conformar con mis reflejos en el espejo, con mis vidas, con mis almas.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Perro verde mal que pese

Siguen pasando los años y se me pone una sonrisa de medio lado cada vez que compruebo que aun soy un perro verde.

Ya verás, ya cambiarás, ya querrás... pero sigo colgado del jirón de un sueño, con esa sensación de haberme equivocado hace muchos años en alguna de las intersecciones elegidas, pero sabiendo que lo volvería a hacer.

Demasiadas responsabilidades para ser poeta, demasiado soñadora para dejar de serlo, perdida en el teatro de los sueños.

Echo de menos la música.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Ni de adultos ni de niños

Volvía un día más, tirada más que sentada, en el asiento del vagón del metro, y como siempre me he fijado en la "lectura" de mis vecinos.

Lo reconozco, es algo que me encanta, un artículo a medias, cualquier párrafo al azar de un libro, las frases subrayadas en rosa de unos apuntes... hoy me ha tocado los exámenes que por la caligrafía debían ser de unos chavales de primaria.

Las preguntas de los mismos eran bastante peculiares, pero me ha llamado la atención tres cosas:

- La primera es que había preguntas que teniendo los conocimientos necesarios para responderlas, no hubiera podido hacer correctamente por su ambigüedad, y según he podido ver en las respuestas de varios alumnos, ellos tampoco.

- La segunda ha sido la inconstancia del criterio de la profesora al corregir los mismos, concretamente había una pregunta en la que tenían que colorear cuadrados según el número indicado, había  niños que si el número era tres habían coloreado los tres primeros cuadrados y otros que solo habían coloreado el tercer cuadrado. A los que eligieron la segunda opción, a algunos los corrigió como bien y a otros como mal...

- La tercera ha sido el criterio de puntuación, he visto corregir varios exámenes y solo he entendido a los que ha valorado como Muy Bien, es decir, todo correcto, después los Bien, Bien - y demás... ni idea

Y la conclusión es esta absurda necesidad de puntuar de dudosa manera una dudosa forma de evaluar. No es por criticar a la profesora en cuestión, la cual probablemente se basará en lo que ha aprendido o en los estándares del propio colegio...

Así está la enseñanza, fallando desde la más tierna infancia, recibiendo exámenes absurdos corregidos con un horrible rotulador rojo.

jueves, 27 de octubre de 2016

Día 1

Parto en 5 minutos. A dónde? Aquí:

https://share.delorme.com/javiesteve

Sí, es lo que parece :)

miércoles, 26 de octubre de 2016

Pfffffffff

No sé qué quiero decir en este post. Así de simple.

Mañana a estas horas estaré en dirección al aeropuerto de Valencia para hacer un viaje que he soñado toda mi vida. Desde el momento que me lo plantearon he hecho todo lo posible para poder estar allí, y cuando no he podido me han ayudado de manera inimaginable. Las cordillera más alta del mundo está a sólo unos días de que pise sus laderas.

Y sin embargo no estoy nervioso. Nada nervioso. Por algún motivo que no sé si desconozco o quiero desconocer hoy es una mañana más, otro día más. Parezco Reco, tumbado aquí a mi lado, dormido y ajeno a lo que está por venir, a lo que en cierta manera sucede.

Hace tiempo que he pretendido desterrar el pesimismo de las palabras en este blog. Sentía que ya no tenía derecho a tenerlo. Ni al pesimismo ni a la tristeza. No hay derechos en la escena del crímen para quien empuña el arma. Hoy no sé muy bien porqué no puedo evitarlo.

Desde que hace unos días cerré la casa y me vine para Alcoy he pensado en realizar el típico posteo de bitácora, preparaciones para Nepal, equipo, papeles, dinero que cuesta, zonas que visitar.... Pero no he tenido fuerzas. Fuerza no es la palabra. No sé cuál es. Motivación quizá. Si dijera que no me hace ilusión irme me creerías? No es que me disguste, o que no quiera irme, es que por algún motivo siento que los sueños ya no forman parte de mi mundo, que los desterré, que no tengo ya ninguno por cumplir porque ya los cumplí y en uno de esos terrores nocturnos me desperté y ahora no puedo volver a dormir, como si fuera el prota de "El maquinista".

No debería escribir estas cosas. Es una ventana abierta a demasiados. Principalmente a la que eres hoy.

He ido poco a poco introduciendo el tú en estas diatribas. Como si de alguna manera te hayas convertido en mi piedra con cara en esta isla desierta. Hablar con sutilezas es inútil cuando ya no hay nadie que escuche. Y supongo que debe ser un proceso del todo natural en cualquier náufrago, quizá de alguna manera es exactamente el mismo sentido.

Este es el problema cuando no se sabe qué escribir. Demasiado vómito.

Tal vez haya mentido y sepa qué he estado queriendo escribir todos estos días, pero cuando me he sentado sólo ha sido porque quería hacerlo porque se me acababan los minutos para hacerlo y no conocía aún las palabras. Una pregunta ¿cómo vacío un mueble lleno? sobre todo si el mueble no es el mío.

Y la respuesta la conozco aunque sufra al conocerla. No puedo. No puedo.

No puedo borrar el pasado porque ya se fué. Y el tiempo se llena de cosas y no hay manos que entren en ese armario. Y no importa que sepa que esta estación, este arbol y este camino sea el mío toda mi vida. Aunque sea más consciente de esa realidad que del hecho de que me voy mañana de viaje eso no cambiará el hecho de que te abandoné y que un armario se llenó de muchísimas cosas, más de las que jamás podré soportar haber metido.

Pero este es mi camino, este es mi árbol, esta mi estación, así que te pediré una última cosa. Lo último que puedo intentar para decirte que te amo. Vete. Olvídame. No vuelvas aquí. No vuelvas a escribir. No vuelvas a leer. Bórrame. Hazme desaparecer. Quema todo lo que te recuerda a mí, mis fotos, mis correos, los libros que te regalé, los enanos en las setas. Olvida que una vez fuimos perfectos. De verdad. Te lo pido de verdad. Siento una enorme realidad y es que ya sólo soy un muy pesado lastre para tu felicidad de hoy. Noto las heridas que te hice, que siguen sangrando y me duelen más que las mías. Sé feliz por favor. Si lo único bueno que tuvo dejarte fue que encontraras una mejor vida tenla por favor. Nadie como yo sabe que te la mereces. Yo perdí todos mis sueños, pero rezo porque tú los cumplas.

¿Cómo se vacía un armario lleno? No se puede. No podemos. Así que ciérralo con llave y olvídalo. Esa es mi última esperanza, mi última apuesta: haz todo lo que puedas por no volver jamás.



... mi esperanza? que cuando todos tus pasos te hayan alejado de mí, cuando ya nada quede, sientas una clara y limpia ilusión por abrir de nuevo este armario, y cuando lo hagas descubras espacio, baldas y baldas enteras listas para ser usadas. Descubras bajo este árbol, más viejo y más canoso, a aquél que debió ser pero no fué.

Un milagro

Fdo. Un calamar, un limón, un corazón

martes, 25 de octubre de 2016

Lágrimas de otoño

Definitivamente esa ciudad no es para él. Nunca lo ha sido y puede que jamás lo sea, pero allí está.

Le atan a ella demasiadas cosas que no puede pasar por alto, y la verdad es que pensó que a estas alturas estaría peor. No es que tenga muchas ganas, pero no siente ese agotamiento de otras ocasiones, y tal vez le invada cierta dosis de optimismo que se imagina irá mitigándose con el tiempo si la situación no cambia.

Nunca es tarde, se repite, se repite tanto que el eco de unas palabras se superpone sobre las otras y no se entiende nada.

Se aferra fuerte, y el oxido comienza a cubrirle los dedos, pero, ¿dónde quiere estar? No se refiere a la ubicación en si misma, sino al cómo, al qué...

jueves, 20 de octubre de 2016

Tren hacia ningún porque

El recorrido duraba lo mismo, pero sin duda el tren era mucho más cómodo, aunque solo fuera por tener la ocasión de levantarse del asiento.

Las horas iban pasando y la sensación de estar huyendo de algo invadía su cuerpo. Se mezclaba con una parte de nostalgia y otra de miedo a lo desconocido, aunque en realidad todo estaba igual que siempre.

Perdido en unos pensamientos nada concretos, observaba en la ventanilla el reflejo de unos ojos que comenzaban a desbordarse en lágrimas.

Un grito de "Hay algún médico presente" le sacó de su aislamiento entre algarrobos difusos, se levantó y corrió hacia el primer vagón donde permaneció el resto del viaje.

Para entonces todo era un sueño, una bruma, unas reflexiones que iban de ninguna parte hacia ningún lugar.

Otro capítulo que terminaba como el anterior.

viernes, 14 de octubre de 2016

Cómo usar un globo elevador

El pasado 3 de septiembre tuvimos la oportunidad de participar en unas jornadas de limpieza de fondos en la reserva integral del Cabo de Gata, en la parte comprendida entre la Punta de la Media Naranja y la Punta de los Muertos.

De entre los residuos que se encontraron, cabe destacar una escalera de unos dos metros de longitud, menos mal que llevábamos un globo elevador por si acaso.

En este vídeo podéis ver como se usa:

- Amarrar correctamente el objeto a elevar
- Comprobar que las válvulas del globo estén cerradas
- Añadir aire al globo controladamente con una fuente de aire alternativa, para ello evitaremos el flujo continuo intentando no colocar la boquilla en posición vertical.
-Conseguir dar al objeto flotabilidad neutra, y desplazarlo bajo el agua.
-Por ultimo, y is fuera necesario, ir liberando el exceso de aire por la válvula para evitar flotabilidad positiva.

domingo, 9 de octubre de 2016

Estrujar un trapo mojado en el espacio

No voy a entrar en el proceso mental que me ha llevado hasta este vídeo, pero me ha resultado muy interesante.

¿Qué pasa cuando escurres un trapo mojado sin gravedad?

viernes, 7 de octubre de 2016

Desorientación de alcoba

Tumbado en la cama, estiro el brazo, giro la muñeca, me miro la palma.


Entre los dedos hay una silla, en una esquina.


El respaldo a unos 15cm de la pared y el lado derecho de la misma algo más cerca de la otra.


La silla mira a otra silla a un metro y medio.


Tiene una postura increíblemente simétrica y a la vez desconcertantemente diferente.


Equidistante a ambas, una puerta. Semiabierta, parcialmente cerrada, conceptos.


Cambio de tercio, una mesilla, y sin mirar se que hay al menos tres trozos de papel excesivamente moqueados, un blister con pastillas empezado por ambos extremos, dos libros a medio leer, un bote de aceite, uno de crema, una botella de agua. Después de mirar he de añadir un rollo de papel higiénico, un vaso de te, una caja de agujas y por supuesto una lámpara.


En una silla no hay nada, en la otra no cabe nada más. En realidad estoy exagerando.


Si miro al frente, lo que estoy escribiendo.


Cada cosa en su sitio.

jueves, 6 de octubre de 2016

Vacaciones

Vacaciones... vacaciones... vacaciones.

En realidad, qué palabra tan fea para un concepto tan agradable.

La temporada se alarga, con ella las distancias, las ausencias y los pensamientos que me hacen cuestionarme la forma en que vivo la vida.

He disfrutado de unos breves días de vacaciones, me he dado cuenta que necesito casi tanto tiempo para desconectar como para reconectar, lo que se traduce en apenas unos días de tranquilidad.

Tiempos raros, llenos de decisiones aplazadas, un montón de pensamientos que se quedaron colgados entre las ramas de cada árbol que ví a través de la ventanilla del autobús de camino a donde quiera que me encuentra ahora.

Supongo que al final este tipo de vida termina por cansarme, y solo espero de el que pase rápido otra temporada, pero se alarga.


viernes, 30 de septiembre de 2016

Dos botas

Pasan los años, estoy más viejo. Las reglas han cambiado aun cuando la partida sigue siendo la misma. Los paisajes son diferentes puesto que mis ojos ya no lucen igual. Los caminos parecen infinitos pero yo sólo elijo el que lleva la senda de los errores. Me quité las botas de agua, que se evaporó sin calor y yo ahora espero que me llueva en la Antártida desnudo, con dos botas de agua por gorro de bufón, con la estupidez colgando a plena vista y cargado de un saco lleno de futuro que lleva escrito pasado en un penoso bordado.

Y me hago mayor. He llegado a darme cuenta de muchas cosas, seguro que ninguna es cierta, pero qué más da, tengo unos años, a quién le importa ya, a nadie. Una de ellas es mi penitencia, otra mi redención. ¿Las quieres oír? Te vas a reír, te lo aviso. Tan unipersonal como absurda, tan simple... Si te empeñas en seguir aquí la tienes:

Abandonar. Todo lo que he hecho. Abandonar. Renegar de las dificultades, apartarme de ellas cual necio disfrazado de ciego. Perderme por caminos aledaños colmado de pereza, ira y celos con un sofá pegado al culo, la traición cotidiana por invisible bandera y la deshorna canalla como espada justiciera. Caminar hasta que el ruido no suene, los ojos no miren y nadie se entere cuando me quite la máscara y el agua me refleje esta mirada torcida, estas podridas venas.

Palabras

Abandonar. Fracaso. Rotundo, sincero y verdadero. Cada desvío dibujó el perfil de mi alma y tiempo hace que quedé retratado.

¿Y ahora? Ahora el camino es incierto, penitente. Ya sólo quedan dos caminos, absurdo. Uno es el que sale de este oscuro y seco bosque, y se aleja por caminos aledaños que se pierden en profundas grietas a través de las montañas, allí donde el olor de mis huesos no llega a la superficie y este atizador sol sólo llega unos pocos minutos al día. Este camino es conocido, ya lo han trillado mis pies multitud de veces, por otros parajes, pero lo reconocería en cualquiera de sus pasos. Lleva a pantanos redentores donde te puedes limpiar y volver a caminar con otra capa, otra máscara y un precioso maquillaje te dibuje una sonrisa en esa mueca, sin que nadie te mire, ni oiga ni sepa.

El otro... el otro no es otro. El otro es sólo algo de tierra hundida por mis pasos que, al lado de esta estación abandonada, rodea un árbol de más de una rama rota y pequeñas hojas verdes con secas puntas marrones, de raíces que parecen enfermas y frágiles, y con un anillo limado en el centro por el deslizar de una correa que lleva escrito "Direcciones para la redención: continúe dando vueltas, no se desvíe, no tiene pérdida. (En caso de duda coja esta correa y déjese guiar)".

Tenía una amiga que divertida me acompañaba, jugaba conmigo y me prometía un beso si la alcanzaba, y yo giraba y giraba con la ilusión del enamorado en el tiovivo, que subido a su caballo simula perseguir una mirada, un pelo azabache, una sonrisa que jamás se acerca. Yo reía y lloraba según sus palabras me endulzaban y sus silencios ahogaban. Pero poco a poco dejó de correr y saltar y sonreír y suspirar. La sigo oyendo entre los árboles cual duende, pero ya no juega conmigo, pues sabe que aunque me encantaría dejarme convencer por sus susurros comprende el blanco de mi pelo , y sus palabras dejaron de ser veraces. Ahora ya no jugamos, simplemente la invito un rato, charlamos de las estrellas, de los recuerdos, de los ríos los mares y los océanos, de esta correa y del camino que queda, paseamos dulcemente alrededor del tronco sin decir nada, sólo por pura compañía, y cuando la noche está ya cerrada le recuerdo que es tarde y que ha de marcharse hasta mañana.

Y aquí estoy. Mi redención es no abandonar, mi penitencia es no abandonar. Aunque sepa que es inútil, aunque todos crean que es inútil, no lo es para mí. Porque esa es la meta, esa es la redención: si puedo seguir un camino infinito sin abandonar, puedo encontrar a la persona que debí pero no supe ser. Y quizá cuando los molinos caigan bajo mi lanza y llegue allí donde la serpiente se muerde la cola, en el punto donde se acaba el universo, quizá me espere con una sonrisa y los brazos abiertos aquella que insensato abandoné en el camino.

Y ya me hago viejo, y ya no me importa reconocer, que amor es lo que siento, aunque ya nadie lo vaya a entender.

Dos botas

Pasan los años, estoy más viejo. Las reglas han cambiado aun cuando la partida sigue siendo la misma. Los paisajes son diferentes puesto que mis ojos ya no lucen igual. Los caminos parecen infinitos pero yo sólo elijo el que lleva la senda de los errores. Me quité las botas de agua, que se evaporó sin calor y yo ahora espero que me llueva en la Antártida desnudo, con dos botas de agua por gorro de bufón, con la estupidez colgando a plena vista y cargado de un saco lleno de futuro que lleva escrito pasado en un penoso bordado.

Y me hago mayor. He llegado a darme cuenta de muchas cosas, seguro que ninguna es cierta, pero qué más da, tengo unos años, a quién le importa ya, a nadie. Una de ellas es mi penitencia, otra mi redención. ¿Las quieres oír? Te vas a reír, te lo aviso. Tan unipersonal como absurda, tan simple... Si te empeñas en seguir aquí la tienes:

Abandonar. Todo lo que he hecho. Abandonar. Renegar de las dificultades, apartarme de ellas cual necio disfrazado de ciego. Perderme por caminos aledaños colmado de pereza, ira y celos con un sofá pegado al culo, la traición cotidiana por invisible bandera y la deshorna canalla como espada justiciera. Caminar hasta que el ruido no suene, los ojos no miren y nadie se entere cuando me quite la máscara y el agua me refleje esta mirada torcida, estas podridas venas.

Palabras

Abandonar. Fracaso. Rotundo, sincero y verdadero. Cada desvío dibujó el perfil de mi alma y tiempo hace que quedé retratado.

¿Y ahora? Ahora el camino es incierto, penitente. Ya sólo quedan dos caminos, absurdo. Uno es el que sale de este oscuro y seco bosque, y se aleja por caminos aledaños que se pierden en profundas grietas a través de las montañas, allí donde el olor de mis huesos no llega a la superficie y este atizador sol sólo llega unos pocos minutos al día. Este camino es conocido, ya lo han trillado mis pies multitud de veces, por otros parajes, pero lo reconocería en cualquiera de sus pasos. Lleva a pantanos redentores donde te puedes limpiar y volver a caminar con otra capa, otra máscara y un precioso maquillaje te dibuje una sonrisa en esa mueca, sin que nadie te mire, ni oiga ni sepa.

El otro... el otro no es otro. El otro es sólo algo de tierra hundida por mis pasos que, al lado de esta estación abandonada, rodea un árbol de más de una rama rota y pequeñas hojas verdes con secas puntas marrones, de raíces que parecen enfermas y frágiles, y con un anillo limado en el centro por el deslizar de una correa que lleva escrito "Direcciones para la redención: continúe dando vueltas, no se desvíe, no tiene pérdida. (En caso de duda coja esta correa y déjese guiar)".

Tenía una amiga que divertida me acompañaba, jugaba conmigo y me prometía un beso si la alcanzaba, y yo giraba y giraba con la ilusión del enamorado en el tiovivo, que subido a su caballo simula perseguir una mirada, un pelo azabache, una sonrisa que jamás se acerca. Yo reía y lloraba según sus palabras me endulzaban y sus silencios ahogaban. Pero poco a poco dejó de correr y saltar y sonreír y suspirar. La sigo oyendo entre los árboles cual duende, pero ya no juega conmigo, pues sabe que aunque me encantaría dejarme convencer por sus susurros comprende el blanco de mi pelo , y sus palabras dejaron de ser veraces. Ahora ya no jugamos, simplemente la invito un rato, charlamos de las estrellas, de los recuerdos, de los ríos los mares y los océanos, de esta correa y del camino que queda, paseamos dulcemente alrededor del tronco sin decir nada, sólo por pura compañía, y cuando la noche está ya cerrada le recuerdo que es tarde y que ha de marcharse hasta la próxima.

Y aquí estoy. Mi redención es no abandonar, mi penitencia es no abandonar. Aunque sepa que es inútil, aunque todos crean que es inútil, no lo es para mí. Porque esa es la meta, esa es la redención: si puedo seguir un camino infinito sin abandonar, puedo encontrar a la persona que debí pero no supe ser. Y quizá cuando los molinos caigan bajo mi lanza y llegue allí donde la serpiente se muerde la cola, en el punto donde se acaba el universo, quizá me espere con una sonrisa y los brazos abiertos aquella que insensato abandoné en el camino.

Y ya me hago viejo, y ya no me importa reconocer, que amor es lo que siento, aunque ya nadie lo vaya a entender.

martes, 19 de julio de 2016

Mancha sobre el blanco

Tumbada en la cama después de un día no especialmente duro pero pesadamente largo.


Veo mis pies descalzos al final de una cama que hace ya casi una semana que no hago. Levanto la mirada y llama mi atención el interruptor de la luz, más allá de mi misma.


Todas las noches me lo quedo mirando, bueno, casi todas, si me tumbo un poco más hacia la izquierda lo que llama mi atención es el picaporte de la puerta.


Miro el interruptor, impasible sobre la pared, creando su propia sombra.


Justo al lado, hay una pequeña mancha y cada noche me pregunto de que se trata. Y cada mañana lo vuelvo a olvidar.


Como la vida misma.

domingo, 12 de junio de 2016

Culo Carpeta

Tengo un amigo al cual cuando le pregunto durante un largo viaje "cómo lo llevas", siempre me responde: Culo carpeta.

En esta ocasión soy yo la que estoy viajando, a verle justamente a él para más inri, y he de decir que aunque nunca podría explicar esa fusión entre culo y carpeta, estoy culo carpeta. Supongo que es algo que hay que vivir.

Qué largos se me hacen los viajes cuando no me puedo dormir, pero no puedo quejarme porque he estado a punto de quedarme en tierra y eso si que hubiese sido un inconveniente.

Huele a jamón con tomate, lo que no esta nada mal teniendo en cuenta que voy al lado del baño...

sábado, 11 de junio de 2016

How to dissapear completely



I'm not here
This isn't happening

A hole in the side of my head

miércoles, 1 de junio de 2016

Mi puerta abierta al vacío

Y aunque todos me digan para qué


miércoles, 25 de mayo de 2016

Finales que no terminan de acabar

Hoy he estado hablando con una amiga, amena conversación después de algunos meses sin tener contacto.


Me ha contado algo que he estado mascando durante el día y que ahora veo que me ha dejado más huella de lo que hubiese pensado.


Me ha contado el final de una historia que en realidad nada tiene que ver ya conmigo, pero que me ha hecho pensar.


Me he sentido como si las ruinas de una casa que perdió sus muros de carga pero que aun conserva restos de su estructura, se hubieran estremecido nuevamente. Como si a pesar de que ya no queda nada en pie, siguieran cayendo cascotes.


Supongo que una historia nunca termina de acabar, solo la cortamos en el punto exacto donde nos cansamos de relatarla.


Hoy me he sentido como si hubiese perdido algo.


Hoy y Me.

jueves, 19 de mayo de 2016

Minuteros que duran años

Hay días que más que horas tienen alfileres.

Qué lento pasa el tiempo cuando los segundos son pesados...

martes, 10 de mayo de 2016

Terremotos en España

Otra de las páginas por las que paso de vez en cuando es la del mapa sismológico de España que ofrece el Instituto Geográfico Nacional, y que descubrí a raiz de los terremotos de hasta 6,3 grados que se dejaron sentir en el mar de Alborán hace unos meses.


lunes, 9 de mayo de 2016

Windyty: Otra forma de ver la meteo

Grandísima página para visualizar vientos en el mundo y a diferentes alturas. Todo un descubrimiento en el que puedo perder horas. Windyty


Vientos en superficie

viernes, 6 de mayo de 2016

Equilibrium

La vida necesita Equilibrio, Equilibrium


A veces me despierto y el mundo oscurece pues recuperé mis sueños pero en ellos sigo soñando.
Carcelero no me hagas sufrir pues me quitaste todo y me dejaste sólo recuerdos y esperanza.
Ahora que tengo casa sólo puedo pensar que quemé la mía

jueves, 5 de mayo de 2016

Marea de Marea

Y un verano voló y se dejó el corazón debajo de la cama.


La vida pasa pero no siempre se marcha, encuentros años después que te hacen sentir que no lo has hecho tan mal aunque siempre puede hacerse mejor, y reír, sobre todo reír más.

sábado, 16 de abril de 2016

Black methal simpaticote 2.0

Inevitablemente me hacen pensar en Emilio Aragón... secuelas de la televisión.




Toxic de TrollfesT

Buen domingo a todos los que como yo hoy tenéis que currar ;)

viernes, 15 de abril de 2016

Black metal simpaticote :)

Me encanta el ritmo de esta canción...
 

Häxbrugd de Finntroll

jueves, 14 de abril de 2016

Más de una vez me paro a pensar qué pasará por su cabeza. A veces lo sé claramente. Otras estoy absolutamente convencido de que no tengo ni idea. Sólo estoy seguro cuando veo su sonrisa.

Qué desgaste provoca la sed...

Caldero y sed, Sinkope

domingo, 10 de abril de 2016

Ventana hacia dentro

De dentro a fuera y al revés. Para que salga la luz a fuera.

sábado, 9 de abril de 2016

Abre la puerta

Como dijo el Rober... abre la puerta que soy el diablo...


viernes, 8 de abril de 2016

Hogar dulce hogar

Siempre he apreciado el encanto de las casas en ruinas, hogar
dulce hogar.


miércoles, 6 de abril de 2016

La huella de unos pies ensangrentados sobre la roca dura

Lo que tiene mudarse tanto, de pronto sacas cosas de cajas, envueltas y reenvueltas que no sabes ni que son hasta que por fin las abres.

Una vela con un poema grabado, algo eterno sobre lo más puramente efímero, y es que siempre me han gustado las ironías de la vida.


LXVI

¿De dónde vengo?... el más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,
los despojos de un alma echa jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino 
que conduce a mi cuna.

¿A dónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.
En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.

Gustavo Adolfo Becquer



domingo, 3 de abril de 2016

¡¡¡Vivan los cagaburetes!!!

Ahora lo llaman Squatty Potty pero toda la vida ha sido un cagaburete.

sábado, 2 de abril de 2016

viernes, 1 de abril de 2016

Para qué? Paradigma...

Y así señores, nace un paradigma ¿por qué? porque siempre se hizo así.


El puzzle perdió el color de su pintura y las fichas quedaron irreconocibles. Tratar de resolverlo es ya sólo una quimera y entre mis manos ya nada es más que cartón humedecido. Tiré la tapa de la caja pues sabía que aquello que las piezas me consiguieran decir ya nada se parecería a lo que era.

Así que suerte a los premiados, enhorabuena, mi más sincera felicitación. A los que lo consiguieron acabar y a los que lo dejaron por imposible para cambiarlas por una cura.

A mí me queda resolverlo. Sea lo que sea encajaré todas las piezas y miraré el dibujo final. Puede que allí dentro se esconda el botón que le dió pausa a mi tiempo, tal vez las perdidas piezas del otro puzzle en que se convirtió esto que no está, tal vez un descanso final o una muda nueva.

Regalo ojos y oídos

ya nada importa

jueves, 31 de marzo de 2016

Incluso llovió de abajo a arriba

Pues si que ha llovido, aunque hay veces que parece que nunca hay agua suficiente.

Me siento alentado, hace poco coincidí con alguien que en un momento dado fue una importante parte de mi vida. Ahora con el tiempo, la perspectiva y mi capacidad de olvidar lo malo, entiendo muchas cosas, aprecio muchas otras, pero no me arrepiento del camino que elegí. Si tal vez de las formas. Es lo que tiene la vida, que acabas aprendiendo, normalmente por las malas, pero es que de las buenas poco solemos tener que decir, simplemente las disfrutamos, y así debe ser.

El caso es que quien dijo que las heridas las cura el tiempo tenia mucha razón, y al final queda una sensación de que lo que seremos es más grande que lo que no pudimos ser.

Claro, tiempo, pero cuando no ha pasado el suficiente todo duele, y crees que pierdes, y pierdes y vuelves a perder haciendo tu versión retorcida del corro de las patatas.

Solo espero que mañana podamos reírnos de todo esto y ser dos amigos que después de años quedan a tomarse unas cervezas y ponerse al día como si el tiempo no hubiera pasado.

Tiempo, sea lo que sea el tiempo.

domingo, 13 de marzo de 2016

De mayor quiero ser ceniza

De mayor quiero ser ceniza, y que cuando sople el viento no quede nada.

Mis grandes obras serán anónimas, ningún libro llevará mi firma, ningún niño mi apellido y ninguno de los arboles que planté un cartel con mi nombre.

Solo ceniza que se llevará el viento.

¿Qué tienes? ¿qué eres? ¿qué quieres? ¿cómo vas y de dónde vienes?

Solo ceniza que se lleve el viento.

domingo, 28 de febrero de 2016

Rumanía: De Málaga a Sinaia

Hacía ya varios años que no viajaba al extranjero y cuando surgió la oportunidad de hacer un viaje relativamente barato a un país de Europa del este la verdad es que ni me lo pensé.

No sé muy bien cómo surgió, pero llegamos hasta la página de Blue Air, una compañía Low Cost rumana, que ofrecía vuelos de ida y vuelta por 65€ a Bucarest. Miramos un par de alojamientos en un par de ciudades y nos pareció que podríamos conseguir alojamiento barato por unos 65 leis el día, lo cual, con el cambio a 4,5 leis por euro, lo dejaba a algo menos de 15€ la noche a dividir por dos personas. Los vuelos nos cuadraban para estar siete días, así que haciendo un simple cálculo el viaje, yendo de gitanillos, nos podía salir entre 150 y 200 euros inlcuyendo todo. Cierto es que hoy en día, y con el trabajo que me gasto, 200 euros son una suma a tener en cuenta, pero me apetecía mucho viajar. Si se le añade que iba acompañado de alguien que hablaba el idioma la decisión era bastante obvia. Así que planeamos el viaje para salir desde Málaga hacia Bucarest, pasar por Sinaia, Brasov y Bran y de vuelta a Bucarest para coger el vuelo de regreso. Siete días.

No sé cuánto me puedo liar aquí a contar ni qué interés puede tener. Pasaré de puntillas por algunos detalles que puedo considerar menos interesantes y alargaré otros más llamativos. Pero no quiero dejar de mencionar la dificultad que nos surgió para concretar el alojamiento. Reservar a través de booking o páginas similares aumentaba considerablemente el precio de la estancia, y buscar a través de inernet, esencialmente en la página de alojamiento turístico rumana Carta, nos llevaba a la situación de tener que llamar repetidamente a Rumanía por teléfono con el consiguiente coste timofónico (y nunca mejor dicho porque la mayoría de compañías rumanas ofrecen tarifas planas todo incluido, incluyendo llamadas al extranjero, por precios irrisorios). Afortunadamente conseguimos que nos echaran una mano desde el propio país para que nos gestionaran el trámite.

Ok, al lío. Salimos desde Málaga, como ya he dicho, y el vuelo fue... entretenido. No hay nada como que te amenacen desde el mismo día de hacer la reserva que tu acompañante tiene pánico a volar. Y símplemente no te lo crees mucho "Buah, lo pasará mal... pero ya, si sólo son tres horas y pico....". Pero cuando ves que su médico le receta diazepam para el vuelo, que faltan unas horas y está taquicárdica... a pesar de las pastillas, y que le caen lagrimones entre medio sonrisas drogaínicas mientras te dice "no sé cómo me he liado para hacer esto" aquello coge tintes de buzo en pánico. El vuelo en sí.... divertido...

Llegamos a Bucarest pasada la 1 de la mañana. Con la idea de ahorrarnos una noche de alojamiento habíamos decidido coger el primer tren de la mañana en Bucarest, creo que era a las 8, hacia Sinaia. Así que nos tocó esperar 5 horas en un aeropuerto vacío. Y como había poco que hacer decidimos comprar un par de cafés, una botella de agua pequeña y un paquete de tabaco por 75 leis. Y la primera en la frente, la primera que luego nos iría doliendo más y más a lo largo de los días. 75 leis puede parecer poco, haciéndo el cálculo mental unos 17 euros. 17 eurazos. ¿Y porqué los pagamos? Uno aquí en casa piensa que fácilmente se hace una simple cuenta y decides no pagar porque es mucho. Pero cuando estás allí, con dinero que nunca habías visto en tu vida en la mano, recién bajado de cuatro horas de vuelo, con precios que no reconoces y con ganas de sentarte a tomar un café porque te queda una larga noche por delante, la verdad es que no lo piensas demasiado. Aunque poco a poco, a medida que te vas tomando el café y echando el primer cigarro ya aquello lo empiezas a remover y se te empieza a atragantar, pero a esas alturas ya poco queda por hacer más que sentirse turista. A medida que los días pasaban y cenábamos en restaurantes por 65 leis quedaba cristalina tu estupidez y tu novatada.

Pasada la penosa noche en el aeropuerto, cogimos un taxi a la estación de trenes en el centro de bucarest, a unos 20km. Taxi, sí. Nos costó unos 5 euros el trayecto, y para ser la primera vez en Rumanía creo que merece la pena. Por la experiencia que hemos tenido creo que las estaciones de autobuses y de trenes de las ciudades grandes son espacios con cierto aire de inseguridad en Rumanía. Incluso en la estación central de Bucarest nos encontramos en el par de veces que lo transitamos gente con bastante mala pinta entre el bullicio habitual de una ciudad cosmopolita. De hecho ya nos habían avisado de que tuviéramos cuidado allí. Así que estando el taxi realmente barato y sin conocer demasiado el lugar no nos lo pensamos mucho. Nos subimos a uno de los oficiales que tenía el precio por kilómetro marcado en el exterior y tras adelantar por izquierda y por derecha al incauto que se atreviera a ponerse en el camino de nuestro taxista, llegamos muy, pero que muy rápidos a la estación.

A pesar de decir que había gente evitable en la estación, la mayorá de los que la poblaba era en general de lo más normal, y por normal me refiero a mi concepto de europeo, sea eso normal o no. Señores trajeados para ir a trabajar, mujeres emperifolladas en sus joyas bolsos y maquillajes, gente jóven de camino a sus estudios, otros con maletas de viaje, algunos vestidos cláramente con intención de ir a la nieve, con ropa de marca que está fuera de mi alcance y su delatora tabla de snow... Lo que viene siendo un trajín normal de cualquier lugar occidental a las siete y poco de la mañana en la estación central del país. Los únicos personajes que me llamaron la atención fueron los propios empleados de la estación, vestidos como mi mente se había imagido al tópico comunista, con sus gabardinas de colores apagados y sus gorros cosacos, oscuros o rojos.

Dentro del mismo recinto multitud de tiendas y quioscos coloreaban el ambiente. La mayoría eran una mezcla de panadería y bollería, sin recinto interior al que acceder, que vendían directamente a través de una ventanilla productos dulces y salados que los locales compraban sin cesar. Ojalá hubiera probado el repertorio completo, porque casi todas las empanadas, buñuelos, cruasanes, y demás delicias que no tienen semjanza con nada de aquí,
y que fuí probando en los variados locales a lo largo y ancho del país estaban espectacularmente buenos y absurdamente baratos. Con algo en el estómago y un café por un par de leis nos dedicamos a curiosear el resto de tiendas de periódicos, suvenires, bares, comercios de transporte y hasta nos dió tiempo de ir al baño del McDonalds del tío Sam que ocupaba el local más grande y más centrado de la estación.

Una vez hecho el curioseo de turno nos recogimos en los asientos de plástico del andén y esperamos a que el tren llegara, aprovechando para disfrutar del trajín de variopintas locomotoras viejas y robustas que daban esa sensación de robustez y aprovechamiento mezclado con óxido y desgaste que sólo un país del este te puede dar.

El nuestro llegó al poco rato, un tren moderno con forma parecida a los de metro modernos en Madrid, y con publicidad en todo su exterior. Como con los taxis, el mercado está liberalizado y existen varias compañías privadas que comparten las vías rumanas. Con algo de antelación cogimos el más moderno y rápido por un precio inferior a la oferta media de cualquier compañía comprándolos por internet desde España. Una vez dentro dejamos las maletas y tras pasar el controlador y comprobar que disponíamos de wifi y enchufes cerré los ojos y dormí como un bendito dos horas seguidas como quien pestañea unos instantes. Al abrir los ojos nos adentrábamos ya en las montañas y los bosques caducos y grisáceos llenaban las ventanillas.

Sinaia la primera mañana fue algo borroso. Localizamos nuestra casa, no nos gustó porque nos dijeron que había gente joven haciendo mucho ruído por la noche y decidimos cambiar en caliente. Al final nos gastamos algo más de dinero en un hotel por unos 20€ la noche ya que estábamos muy cansados. Soltamos las cosas en el hotel y para no quedarnos dormidos salimos a pasear un rato. Fuimos al banco a cambiar dinero ya que en el aeropuerto habíamos cambiado lo justo para llegar a Sinaia por la diferencia enorme de precio. Nos dimos una vuelta y a la una y poco estábamos yendo a comer a un restaurante céntrico. No estuvo mal, no estuvo espectacular. Algo de carne y una ensalada muy pobre y muy cara para lo poco que traía que a pesar de todo, café y cerveza incluída, nos costó unos 65 leis.

Nos habíamos levantado sobre las nueve de la mañana en Almería para acabar en Sinaia después de comer a las tres de la tarde del día siguiente. Quitando la minisiesta del tren eran treinta horas de primer día. Nos fuimos a dormir como arrastrados trapos poniéndonos el despertador para las siete de la tarde para aprovechar algo más el día.

domingo, 21 de febrero de 2016

El dolor de los campos aledaños

Darse cuenta de lo delicado de algunas sensaciones... como él que la primera vez que se la juega, lo pierde todo... 

Momentos en que los recuerdos se merecen más tiempo que la propia vida. Cuando no es lo que deseamos justo ahora lo que se antepone a lo que realmente queremos, sino el ruido del pasado, aunque el pasado fuera ayer.

Como un vaso caliente de cristal en el que vertimos agua fría de golpe, rompiéndose en mil trozos. Los grandes parecen los más importantes, pero son los más fáciles de recoger. Son los pequeños fragmentos los que se nos clavan días después en los pies descalzos.

Todos pierden en la carrera armamentística del dolor. Todos mienten cuando empiezan a querer. Querer no es amar y para amar no vale con querer. 

Como un mueble viejo en una casa nueva, como algo que solo extrañas cuando no está, como la permanente compañía de la soledad.

Ya, no me creo nada, ahora que todo es verdad.


La soledad no está tan sola...

jueves, 18 de febrero de 2016

Rumanía: Preview fotográfica

Dejo sólo algunas fotos del viaje a Rumanía. En cuanto tenga un rato tranquilo me pondré con un buen post, pero por ahora me apetecía dejar ya algunas fotos.

Bosques de Transilvania
Increíbles bosques con atmósferas de cuento.

Variado de Carnes
Comida típica, siempre abundante en carne e incluyendo mostaza.

Locomotora Retro
Trenes rumanos, antiguos y con estética retro algunos, aunque otros modernos incuyan enchufe e internet.
Castillo Peles
Castillo Peles, impresionante sorpresa, de lo mejor del viaje.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Curuchos rellenos de crema de canela y chocolate

El otro días había antojo de algo dulce y... unas cosita así muy a mano, cucuruchos de crema. 
Lo primero es preparar la crema, en este caso crema pastelera de canela y de chocolate.

Crema de canela:
- hervir 1 litro de leche con canela y cáscara de limón. Dejar reposar.
- Mezclar 150 gr de azúcar con 75gr de harina de maíz diluida en un vaso de la leche anterior ya fría.
- Añadir 7 yemas y un huevo.
- Calentar y añadir el resto de la leche sin dejar de remover hasta que espese unos 10 minutos.

 Crema de chocolate:
- hervir 1 litro de leche con las onzas de chocolate (al gusto).
- demás pasos igual que con la otra crema


Hay que tener en cuenta que estas medidas son para una cantidad ingente de cucuruchos rellenos, para una lamina de masa de hojaldre estandar, serían las proporciones para 1/4 de leche como mucho.

La crema formará una película dura por donde esté en contacto con el aire, por lo que lo ideal es meterla en una manga pastelera, pero sino se puede meter en un recipiente y filmar dejando el mínimo aire posible para dejarla enfriar.

Una vez lista la crema, preparamos el hojaldre.

Para ello lo cortamos en tiras que enrollaremos sobre unos cucuruchos de papel de horno si no tenemos moldes metálicos. Requiere de un poco de habilidad y mucha paciencia. 

También podemos hacer canutos, de manera parecida a los conos pero con forma cilíndrica que es más fácil. O cortar cuadrados que pondremos unos sobre otros con papel de horno en medio, la idea es que el peso del cuadrado de arriba impedirá que el de abajo suba, con lo que tendremos varias o una capa de hojaldre más plano y una ultima de hojaldre mas engrosado para la cobertura.



Una vez horneado el hojaldre (al que hemos dado forma) siguiendo las instrucciones del fabricante o lo que nunca falla, echándole un ojo durante el proceso, dejamos que se enfríe.

Y ahora viene la mejor parte, una vez que la crema y el hojaldre han enfriado, rellenamos de crema las diferentes formas y le damos un último toque de azúcar glas por encima.

Si no tenéis azúcar glas, siempre podéis moler un poco de azúcar normal en el mortero.



jueves, 28 de enero de 2016

Sangre en el horizonte. Delante, detrás, aquí.



¿Y a quién le importa?¿Y qué más da?¿Y porqué sigue soplando el viento en la estación? Y yo qué coño sé... Cada uno con sus cargas ¿no? Maldito tullido emocional, odio tus palabras, odio tu dolor. Te desprecio. Traga barro y vomita bilis negra, disfruta de tu agonía porque será el último sentimiento pleno que tendrás, y hasta eso echarás de menos cuando ya no te quede nada que sentir. ¿Y a quién le importa?¿Y qué más da? Y yo qué coño sé. Y a mi qué coño me importa. Traga y calla.
Traga, traga, traga, traga, traga, traga, traga....!

martes, 26 de enero de 2016

Caminante no hay camino

Caminante no hay camino, se hace el camino al andar... Golpe a golpe, paso a paso.


Mucho mejores las mañanas que empiezan con música.

lunes, 25 de enero de 2016

Un chien andalou: un perro andaluz en el Reina Sofía

El otro día estuve de pateada por el Reina Sofía. Como en todos los museos, resulta casi imposible verlo entero y estando al 100% en un solo día.

Al salir me di cuenta de que con la entrada puedes entrar y salir de las instalaciones las veces que quieras, y pensé en que no es mala opción ir un rato por la mañana y luego después de comer otra tanda más.

El caso es que en una de las salas proyectaban el cortometraje de Luis Buñel Un chien andalou.

Y como la entrada al museo es gratuita lunes, miércoles y sábados de 19:00 a 21:00h y domingos de 13:30  a 19:00, volveré a ver la proyección.

sábado, 16 de enero de 2016

Una hoja del bosque en medio de la calle

X+Y, película que apenas he terminado de ver y que me ha encantado. Hace semanas que me apetece poner algún comentario sobre las películas que veo últimamente, aunque sólo sea para decir esta merece la pena y esta otra es tiempo perdido. Para mí, esta lo merece, un buen insomnio bien gastado.

A parte, no consigo que mi cabeza deje de pensar que todas las canciones se cantan para mí, por mí, o de alguna otra manera que aunque torcida siempre encaja en algún resorte de mi cerebro, mi recuerdo o mi negrura, ya sea momentanea o permanentemente.

Hoy dejo como muestra de esta interminable colección la que cierra la película. No es que me guste especialmente, es sólo un gris apagado en el catálogo de colores de la colección.


Afortunadamente la película nada tiene que ver

martes, 5 de enero de 2016

Una nueva muesca en la pared


Es curioso como hechos que en principio no tienen nada que ver, terminan enlazándose para ser una única historia.


A veces es tan duro mirar hacia atrás como no hacerlo, y solo las huellas ensangrentadas por las esquirlas del camino señalan el rumbo que hemos seguido, pero aunque creamos intuir la trayectoria venidera, lo cierto es que no sabemos nada.


Yo, no sé nada, solo intento con paso firme, ver que se esconde tras el horizonte.

viernes, 1 de enero de 2016

Y un limón para empezar el año

Uno de esos limones amargos y dulces.

Feliz año