miércoles, 30 de diciembre de 2015

Un calamar gigante

... para acabar el año

domingo, 20 de diciembre de 2015

Sentado en la estación que construí en medio de la nada, con este permanentemente amargo sabor y la eterna sensación de haberme bajado de mi tren en marcha. Incapaz de apartar la vista de las vías de un solo sentido que se pierden en un precioso horizonte lleno de tierras boscosas, mares azules y montañas nevadas.

La sigo viendo cada día, en cada pájaro que me sobrevuela, en cada gota lluvia que me moja. En cada paso que doy alejándome de las vías hacia lo más profundo del bosque denso y oscuro, intentando dejar atrás mi camino, mi pasado, mi futuro perdido, sólo para encontrarme de nuevo sentado ante las abandonadas vías, mirando cual imbécil a lo lejos por si consigo divisar la cola del último vagón.

Se alejó hace ya mucho, ya lo sé, me repito mientras la veo en las nubes del cielo, en las flores y las hojas, en el negro de mis párpados cerrados. Se marchó para no volver hace ya muchísimo, lo sé, soy consciente de ello mientras mi esperanza se oculta entre los árboles, jugando al escondite conmigo divertida como las hadas, como los seres imposibles, mágicos e imaginarios lo son. Revolotea en este bosque, la escucho corretear entre la hierba, veo el tenue resplandor de su presencia y la única forma de no jugar con ella es cerrar los ojos y taparme los oídos. Y entonces la huelo en la humedad de la tierra, en la oxidación de las vías, la huelo a en la tristeza de este lugar, y en la alegría de su recuerdo, en la penetrante amargura que lo acompaña.

Y camino y camino con su olor que me abandonó hace ya mucho, que abandoné ayer, eternamente consciente de mis actos, de mi arrepentimiento inútil y mis merecidas y justas miserias que sinceramente ya no quiero contar a nadie, ni de que nadie las sepa ni las oiga. Son mi carga y mis cadenas que huelen a tufo podrido. Y camino y camino para que la brisa me haga olvidarlo, juro que lo hago, pero por mucho que camine es lo único que mi sudor desprende, y al final me encuentro siempre ante estas vías por mucho que camine en línea recta y a cada paso me intente alejar de ellas. Ni un solo día me he dormido sin tener al lado este olor oxidado, oyendo el silencio de las ruedas que se marcharon en el frío hierro.

Acabo de ver a un precioso conejo. Estaba pariendo. Y la ha visto, en él, en su preciosa cría, en la tierra en la que daba a luz, en el conejo padre que la acompañaba. La he visto de nuevo en mi tristeza, en mis párpados cerrados, en mi alegría por ver algo tan maravilloso tenía su esencia tan clavada como la amargura que la acompañaba.

Hace tiempo que camino y camino, acompañado de este pequeño loco peludo. Ya no estoy perdido pues esta ya es mi casa. Me he acostumbrado a vivir en la soledad de este bosque. Visito los árboles, exploro en busca de comida, conozco sus hojas y sus flores, cazo y bebo sus aguas. Mi vista se ha adaptado a la oscuridad. Ya no tengo la intención de marcharme, no por la esperanza que se esconde por aquí, sino porque esta estación soy yo, soy lo que seré, y quizá ya pueda decir que soy lo que he sido hace mucho tiempo, mucho camino.

Dejé de querer escribir este diario, hace tiempo que pensé en abandonarlo, ya mis palabras son sólo para ms oídos, y ¿porqué las sigo escribiendo escribiendo aquí? Para ella, la que estaba aquí conmigo, la que abandoné, la que ya no existe pues se marchó sin mirar atrás y ahora es otra ella que ahora está en un futuro que yo soy incapaz de alcanzar y a la cual no deseo que le lleguen mis palabras. Me repulsa pensar en la pena que pudiera causarle, me daría asco oler mi tufo en ella.

Con el tiempo he dejado de querer dejar de escribir en este diario puesto que aquí llego cuando acabo de caminar cada día. Ya lo he asumido. Suerte a los premiados, este es el mío, este es mi sitio, aunque nadie lo lea, aunque todos lo lean, aunque nadie lo entienda, aunque crean que es mi punto de partida este es mi lugar, mi vida se vive aquí, aquí hoy, no aquí hace ya mucho tiempo, ayer. Esta es mi sala de estar y lo será. Mi pena no es una transición, soy yo. El hogar del vagabundo es este lugar perdido, este lugar sin techo ni cobijo que me resguarde de mí mismo. Lo he ido decorando y ha perdido cierto toque sombrío. Jugaré al escondite con mi esperanza, a veces jugaré a pillarla sin que jamás me dé sus regalos, a veces jugaremos a que yo me escondo e intento huir de ella.

Y para tí mis mejores deseos, no te acuerdes de mí y si lo haces espero que no te llegue mi olor. Te mereces todo lo que perdimos junto con todo lo que nunca te dí. Sé que lo sabes, pero sólo por un día lo dejo aquí, porque sí, porque te echo de menos, porque te quedaste aquí a mi lado y ella se fué en busca de una vida mucho mejor en la que no la traicionen ni la desmerezcan, o en busca de lo que desee. A ella nada puedo decir puesto que nada sirve ya, nadie escucha ya. A tí que te quedaste aquí para acompañarme, para que te pudiera ver en cada árbol, en cada hoja, en cada conejo, a tí te digo que te quiero. Aunque ya no seas sigues existiendo en mí. Gracias por acompañarme y decirme todas esas palabras que me hacen querer ser mejor, todas aquellas cosas que me dijiste y que hoy resuenan en mi cabeza más fuerte que nunca. Quería decirte que te sigo intentando hacer caso, hacer cosas que nunca hice, que me espoleas cuando ya no tengo ganas, que me echas la bronca cuando lo necesito y me animas cuando estoy triste. Que sabes que sigo siendo el mismo idiota y que te seguiré fallando, pero junto a tí puedo ser lo que quiera. En esta casa. En este lugar. En estas vías sin tren yo te sigo amando. Deséanos suerte.

jueves, 19 de noviembre de 2015

No es que no piense, es que ya no escribo, pero hoy, no sé por qué, París, Texas

Estaba en la cama (estoy), y como cada noche, evitando el sueño me asaltan mil disertaciones. De pronto he caído en la cuenta de que ya nunca escribo y no es porque no tenga grandes historias en la cabeza. Las verbalizo mentalmente, con su prosa, su estilo, su verborrea... pero nunca llegan al papel... quizá demasiado lejos, quizá demasiado frágil...

Y no sé como, ya ha pasado mucho desde que el pensamiento se originó, he pensado en que suelo bromear sobre que sacarme el carné de conducir fue la peor experiencia de mi vida, y no es que no esté entre las primeras (que lo está, y mucho), pero hay una peor claramente. De ahí he pasado a pensar en la tercera, y la cuarta me ha hecho sonreír.

La primera, y por desgracia no la última, vez que me rompieron el corazón. Da igual que no fuera real, da igual que no nos conociéramos, tampoco importa que yo estuviera con otra persona.

No sé si fueron horas, días, semanas... no llegaron a meses. 

Recuerdo que cuando me contó que había conocido a alguien pensé algunas cosas, que realmente debía ser especial para hablar así de ella, una parte de mi solo creía que era la mala escusa de un cobarde, me inquietaba que me importase tanto cuando yo en realidad no estaba dispuesta  a nada, y entre risas y lágrimas me preguntaba porque a ella si la había podido besar después de estar conmigo pero al revés no.

Ahora que caigo, creo que estuvieron bastante tiempo juntos, no sé muy bien como acabó esa historia.

Recuerdo reírme mucho, recuerdo locuras, compramos una botella de tal vez ron y celebramos nuestro entierro en vida, curiosamente al final de esa noche acabé visitando a la otra persona que mucho después se ganaría mi corazón de un modo que hasta entonces yo no entendía.

Recorrimos las calles de Madrid de acera en acera muchas noches, o tal vez solo unas pocas muy largas.

En una ocasión me destrocé las rodillas en el suelo de un parque después de andar lo que me pareció demasiado para comprar condones, y ni si quiera recuerdo si esto fue antes o después.

Tras mi despecho, le hice un gran regalo, estuve a punto de no hacerlo, no por rencor ni nada de eso, quería hacerlo, sabía que era algo que quería ese amigo que aún quedaba en él, pero me asustaba que pensase que los motivos eran otros. Una amiga me dijo, "si te apetece, hazlo" y eso hice, y sigo haciendo desde entonces.

Me traiciona la memoria sobre momentos, pero recuerdo que sin haber nada siempre hubo algo. En una ocasión se coló en mi ducha. Sinceramente nunca hecho el pestillo del baño, llamarme paranoica pero no quiero resvalar y que pasen horas hasta que alguien me encuentre desangrada en la ducha. Lo último que me esperaba es que alguien entrase, pero reconozco que fue divertido, y es una anécdota que no he contado lo suficiente.

Sé que nos hicimos promesas que no cumpliremos, posiblemente porque ni yo soy la persona que era cuando lo prometimos, ni él es ya la persona a la que se lo prometí.

También sé que él nunca creyó la historia de que llevase un tatuaje por su desamor, creo que nunca creyó en que hubiera amor, pero así son ambas cosas, al menos a mi manera.

Una vez él escribió un relato que yo nunca entendí.

Y aunque somos dos extraños que intentan no serlo en ese par de ocasiones que se ven al año, que piensan que tal vez algún día vuelvan a descubrir la amistad que hubo, siempre nos quedará París (Texas)






lunes, 16 de noviembre de 2015

Utopía, Distopía

Pantallas de ordenador, fotos en la pared que se resisten a ser descolgadas, canciones ancladas en los zapatos.
Moralejas de los cuentos, niños perdidos en el bosque, confundir migas de pan con barro.
Esperanzas y sueños, decepciones y abismos, cuchillos ensangrentados.
Asesinar al espejo, sonrisa y camino, pasajeros y camas, pesadillas y desconexión, sol, asesinar al espejo.
Cangrejo que recula moviéndose hacia delante, árboles de raíces podridas, sol y lluvia, viento y fuego.
Susurros quizá para uno, quizá para nadie, demasiados ojos, demasiada exposición de miserias.
Silencios curativos, burbujas alienantes, el dulce alivio del asesino en soledad.

Solo una palabra, solo un gesto. Solo ilusiones que pasarán por el cuchilllo.
Y un grito.
Y camino.

sábado, 31 de octubre de 2015

jueves, 22 de octubre de 2015

Ya es un clásico


Que nunca llegará, "no ....., nunca más"

domingo, 20 de septiembre de 2015

Efecto pigmalion

Tanto si crees que puedes como si crees que no, llevas razón.

Querer es poder, intentemos querer y dejar de autoboicotearnos... Si parece difícil, imaginaros cuanto lo es en realidad.

"Creímos estar exprimiendo un limón y no nos equivocamos"

lunes, 14 de septiembre de 2015

Trocitos de verano en forma de música

Dicen que en uno días el veranos llega a su fin.

Para mi es una época duramente maravillosa, como una magdalena de frambuesa rellena de esquirlas de aluminio.

De lo más fantástico la gente de siempre con sus cosas nuevas, y gente nueva con lo mismo de siempre, que te hacen sentir que la vida no pasa sin ti.

Verano, te echaré de menos.


miércoles, 24 de junio de 2015

Lo nuevo de Robe

Robe saca disco en solitario


Me gusta el vídeo, pero vaya hijo de puta estás hecho, ya te vale guerrero

jueves, 28 de mayo de 2015

La vergüenza de Air Europa

Vergüenza es una de la palabras que podría asociarse a esta noticia. También miedo, desilusión, desesperación, manipulación... una vieja historia con nombres y caras nuevas.

Aun viviendo en la llamada era de las tecnologías, lo cierto es que no tenemos ni idea de lo que pasa en el mundo, en nuestro país ni en la casa del vecino, y en mi mundo, mi país y la casa de mi vecino pasa algo que todos deberíamos al menos saber que existe.

TCPs Air EuropaTras años de irregularidades laborales bastante serias, la no precisamente pequeña empresa de Air Europa (seguro que aunque sea de oídas todos conocéis) estando denunciada y sometida a inspecciones laborales por este tema, a encontrado una solución que a priori al estado le encanta ya que deja unas fantásticas estadísticas que podrían decorar grandes titulares.

Cuando trabajaba en el campo de la ciencia utilizábamos la estadística como herramienta para justificar los resultados de nuestros estudios, una buena estadística era un respaldo para el trabajo que se estaba realizando. Curiosamente en la vida real parece que las personas debemos ser la justificación para las estadisticas, implique lo que implique esto...

Y por qué hablo de miedo, desilusión, irregularidades y estadísticas, muy fácil:

Durante años Air Europa a contratado a empleados eventuales para cubrir su exceso de carga laboral, que hasta ahí parece algo razonable, si no fuera porque al no ser cierto se estaba recurriendo a un método ilegal de contratación. Estos eventuales entraban y salían de la empresa de una manera intermitente pero continuada a lo largo del tiempo, así no tenían que hacer fijos a los empleados, que se veían obligados a aceptar esta situación por el miedo a perder su trabajo y bajo las promesas de que algún día les harían fijos.

La eventualidad es algo excepcional en una situación laboral, y obviamente si te deshaces de un eventual para meter otro en su lugar, no es un trabajo eventual, es un trabajo fijo en el que no quieres tener trabajadores contratados a tiempo completo para poder disfrutar como empresa de las diversas ayudas y ventajas fiscales.

Esta situación estaba clara y consabida, tanto que la empresa estaba siendo sometida a inspecciones laborales.

¿Y cual ha sido la solución? Hacemos fijos a todos, más de 1500 personas con un contrato fijo al año de 101 días (sin tener mucha idea de esto me puedo llegar a imaginar que debe ser el número mínimo de días que un fijo puede trabajar al año para considerarse como tal), sin derecho a prestación por desempleo y con una cláusula de exclusividad según la cual no pueden trabajar en otra empresa (y llevo muchos, largos y duros años en el mundo laboral como para entrever que esta cláusula solo es una mano para renegociar y retirarla, pareciendo así que los empleados han conseguido algo).

Aquí un claro ejemplo del pez grande comiéndose al pequeño. Empleados que llevan trabajando más de 10 años en la empresa, se ven obligados a firmar un contrato en unas condiciones de auténtica precariedad. Y desde el punto de vista de la inspección laboral esto es una gran hazaña, en un mes 1500 personas más conseguirán un trabajo fijo es España, la economía empieza a recuperarse

Que una gran empresa se ría de las normativas laborales y que tras años de ilegalidad se vaya de rositas no importa, que más de 1500 personas pierdan su escasa estabilidad laboral no importa, y que los contratos sean abusivos tampoco.

Tal vez no conozca en profundidad las legalidades del asusto, pero si conozco a familiares, amigos y allegados que después de muchos años de dedicación a Air Europa, con una edad en la que empezar de cero no es ninguna panacea, están dispuestos a no dejarse pisar por las triquiñuelas de los vacíos legales y la inhumanidad de las grandes empresas.

Basta ya de miedos, si los trabajadores nos negamos a trabajar, podemos hundir una empresa, podemos parar un país, y esto, de vez en cuando, hay que recordárselo a las grandes corporativas.

Ayúdanos a difundir esto, porque si algo no les gusta a las empresas ni a los gobiernos es que parezca que no hacen nada por sus trabajadores, potenciales clientes y su pueblo.



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En Preferente y está también

Y la información que facilita uno de los sindicatos




lunes, 27 de abril de 2015

A mi también me gustaría ser mujer


Lograda canción de Daniel Higiénico: Me gustaría ser mujer

domingo, 26 de abril de 2015

Horas de vuelo: el retorno de Lichis

Si, definitivamente esta canción me encanta desde las personas que compre por la portada hasta los cuerpos que me supe de memoria... ¿o no es eso lo que dice? En fin, lo que creí que el dolor me enseñaría.



Las pesas, la tecnología,

los discos que compre por la portada

lo que creí que el dolor me enseñaría


Uuuuuuuuh horas de vuelo

Uuuuuh horas de vuelo


La gente me dice

que no es inteligente

que te lo tomes así,

los teléfonos que supiste de memoria


Uuuuuuuuh horas de vuelo

Uuuuuh horas de vuelo


El espontaneo en la foto del viajero

lo que di por bueno cuando ya estuvo bien

este día en blanco que es un amigo

seguir negando el frio hasta tiritar de rabia.


Uuuuuuuuh horas de vuelo

Uuuuuh horas de vuelo


Las pesas la tecnología

horas de vuelo

uuuuhhhh lo que creí que el dolor me enseñaría

horas de vuelo uhhhhh

La gente me dice me dice

que no es inteligente

que te lo tomes así

Los teléfonos que supiste de memoria

horas de vuelo


Uuuuuuuuh horas de vuelo

Uuuuuh horas de vuelo

sábado, 25 de abril de 2015

Velella velella: blue jellyfish, la medusa azul

Estos días las playas de las costas andaluzas se han visto cubiertas por un manto azul. Este manto no era otra cosa que miles de cientos de ejemplares de una medusa gregaria llamada Velella velella.

miércoles, 22 de abril de 2015

La paradoja de Fermi

En los cálculos más conservadores se estima que existen 100 millones de billones de planetas parecidos a la tierra, potencialmente habitables en el universo. Suponiendo que en tan sólo un 1% de esos planetas la vida se desarrolla, y que en un 1% de esos planetas la vida evoluciona hasta conseguir vida inteligente, la cantidad de civilizaciones inteligentes sería de 10.000 billones. Concretamente, en nuestra galaxia deberían existir 100.000 millones de ellas.

Entonces... ¿dónde están todos?

Esta es la paradoja de de Fermi, y en este artículo de El País se resumen algunas de las hipótesis que intentan dar respuesta a esta pregunta, y el cual os recomiendo ávidamente que leáis.

miércoles, 15 de abril de 2015

Hablemos luego, hablemos nunca

Mejor hablamos en otro momento cuando sabes de sobra que no volverá a hablarse del tema.

Tragarte la rabia de creerte en el derecho de actuar como actúas pero haber decidido hablarlo luego. Y caer el la trampa de tus propias palabras, luego nunca.

Sentir que la soledad te nace de dentro a fuera, que no importa la compañía porque te rodea una capa de nada que impide que la felicidad pase.

Y una alarma que suena, un nuevo día para pisar descalzo el frio suelo. Un todo sigue igual, un ya nada será como antes.

Saber que podrías hacerlo, pero ni siquiera querer intentarlo...
                                             
                                               ...en otro momento.

martes, 7 de abril de 2015

Camino de Santiago: séptimo día (14/02/2015 de Pedrouzo a Santiago)

Un día gris para cerrar el camino.

Nos levantamos antes que ningún día (sin contar el primero claro), desayuno y caminito.

Aún de noche comenzamos la jornada, no clareaba pero ya lloviznaba, y tuvimos ocasión de darle buen uso a los frontales y señalizaciones varias.

Nos alcanzó la luz en pleno bosque, que entre nubes grises iba cogiendo color. Llevábamos buen ritmo, y en lo poco que parábamos, volvíamos a adelantar a los que nos pasaban. No sólo era el último tramo, sino que pretendíamos llegar a la misa del peregrino que según teníamos entendido era a las 12:00. Creo que fue la peor etapa, ritmo alto, mal tiempo, y  ninguna referencia sobre cuanto llevábamos o cuanto nos quedaba. Esto último sin duda fue lo peor.Por el camino cada vez más botas abandonadas, unas más artísticas que otras.

Sabíamos que habría una gran cuesta antes de llegar a Monte do Gozo,  a 4 km y pico de Santiago, pero cada cuesta parecía la última, y Monto do Gozo era inalcanzable.
En realidad era una etapa de pocos km pero el no encontrar pueblos señalados en los que decir "nos quedan 10 km" lo hacía interminable. Y el reloj iba en nuestra contra. 

Ya en Monte do Gozo se hacía evidente que aunque por poco no íbamos a llegar a la misa de la Catedral, así que cambio de chip, teníamos el domingo para ir. Parada técnica a tomar algo caliente y descansar a penas 10 minutos. Como ya estábamos llegando ni revisión de pies ni nada (o que pasaría factura con una miniampolla)
Pasado Monte do Gozo se divisaba lo que parecía Santiago, ¿si?, ¿no? Yo me esperaba que al empezar a bajar la cuesta se vería como la catedral a lo lejos... pero ni por asomo. De hecho una vez en Santiago quedaba un duro esfuerzo. Desde el cartel de "Está usted ne Santiago de Compostela" a la Catedral, aún había una buena tirada...




Pero al fin!! llegamos!! Con aplausos y todo. Había una manifestación que al vernos allí celebrando la llegada nos aplaudieron, fue bastante emotivo. Algo menos que la catedral estuviera en obras, eso sí.

Una vez allí, paso por la oficina del peregrino donde nos entregaron la compostela e informaron de que también había misa del peregrino. Al ser tan pocos, resultó gratificante el saber que cuando nombraron a dos de Madrid que habían llegado desde O'Cebreiro, eramos nosotros. Me decepciono que eso fuera lo único de peregrino que tuvo la ceremonia.

Y una vez llegados, hotel, comer algo, ducha y tarde de relax, relax y ¡¡lluvia!!

viernes, 20 de marzo de 2015

Camino de Santiago: sexto día (13/02/2014 de Arzuo a Pedrouzo)

Como había mucha gente en el albergue preferimos un poco antes para evitar oír como todos se marchaban escalonadamente, teniendo que hacer cola en el baño y esas cosas, así que al final nos despertamos los primeros. 

La rutina mañanera de cada día, añadiendo el poder tomar algo caliente en nuestras tazas nuevas.

Salimos prácticamente de noche. Nos fue amaneciendo por el camino, pero antes que la luz nos llego la lluvia y ya prácticamente no paró.

Así nos dimo cuenta de la suerte que habíamos tenido hasta entonces, porque seis días andando con ese clima debe minar la moral a cualquiera.

Llegado cierto punto del camino me empezó a llamar la atención la cantidad de calzado acumulado por todas partes, lo que me hizo plantearme varias opciones. ¿La gente lleva varios pares de botas? ¿Es una penitencia y desde ese punto van descalzos? ¿Tienen los pies tan cascados que van en chanclas?

Sea como fuere, vimos muchas botas por el camino, y la mayoría no estaban puestas en los pies de nadie.

A pesar de una etapa previa bastante relajada, ya pesaban los kilómetros, y aunque sin ampollas, empezaba a notarse una tendinitis de caballo en el tendón de aquiles. Lo peor el parar y volver a ponerse en marcha, ese punto en que el tendón esta frío y se resiente horriblemente.

Como el tiempo no acompañaba nada, fuimos muy ligeros, solo una parada a tomar algo caliente en un intento de secarnos un poco. En esta etapa pude comprobar que el material aislante de mi abrigo ya estaba un poco pasado.

Total que 19'2km después, a las 12:45, ya estábamos en el albergue. Esperamos a que llegase la hospitalera y lo primero que hicimos fue salir a comprar para comer.

Poner en el radiador las botas, chaqueta, guantes y todo lo que se nos había mojado, ducha, lavar ropa y a comer. 

Como había útiles de cocina, hicimos unos macarrones con tomate. La verdad es que no estaban muy buenos, pero se agradecía comer algo caliente. Después un poco de siesta y como el día anterior comenzó  a llegar más gente, con la que ya habíamos dormido la noche anterior. Muchos otros decidieron llegar hasta Santiago, pero sinceramente con el tiempo que hacía, tampoco tenía ningún sentido llegar a Santiago un día antes de lo previsto.

Intentar descansar un poco, preparar la cena y la ruta del día siguiente, aunque poco había que decidir ya que sería la última tapa, el día siguiente dormiríamos en Santiago





martes, 17 de marzo de 2015

Camino de Santiago: quinto día (12/02/2015 de Melide a Arzua)

Sin duda una jornada de reflexión... entre pitos y flautas, visitas de iglesias, desayuno y demás perezoneo, salimos de Melide a eso de las 10:00 de la mañana. 

Teníamos que elegir entre llegar un día antes a Santiago o tomarnos un día de relax en el que apenas andar unos 15 km.

A mi la segunda opción me llamaba bastante, no porque estuviéramos exhaustos ni mucho menos, aunque era de agradecer un día tranquilo.

Lo cierto es que si no hubiera sido por lo incómodo de la lluvia, podríamos haber andado bastante más.

El día amaneció encapotado con algun que otro chispeo  pero no terminaba de romper a llover.

Momento de ilusión al ver la señal que indicaba estábamos a 50 km de Santiago, y es que había más de gloria que de pena y eso era toda una alegría. De momento los pies aguantaban, sin ampoyas, sin dolores de espalda... 

Solo un poco de mosqueo al ver que la señal estaba destrozada por la falta de civismo de la gente y sus rotuladores.

Increíblemente, al quinto día, conseguimos encontrar una iglesia abierta en la que poder sellar las credenciales.
Al lado del sello había varias notas dejadas por peregrinos agradeciendo que estuviera abierta y  añadiendo que era la única. Ahí nos quedamos más tranquilos, no era cosa nuestra no dar con ninguna iglesia a la que entrar, sino, que en realidad es que no estaban abiertas. Supongo que cuando tengas misa y eso si, pero de habitual no. Me imagino que en épocas de mayor transito de peregrinos eso será diferente.

Y finalmente descubrimos lo que es la lluvia en el Camino, aunque nada que ver con lo que nos caería al día siguiente. Por suerte llegamos al albergue antes de que empezara a caer en serio, llegamos con agua por fuera pero no por dentro. Algo de compra para comer, ducha y una siesta que nos sentó como vamos... lo mejor del camino hasta el momento jajaja. Llegamos al albergue los primeros pero a lo largo de la tarde fueron llegando más y más, debimos dormir unos 20 más o menos. Nos dormimos con dos personas en el cuarto y cuando nos despertamos ¡¡¡se habían multiplicado!!!
Como llegamos los primeros pudimos lavar ropa, tenderla en los radiadores y que se secara. Nos hicimos con una esquinita del dormitorio y no estuvimos tan mal.

Tras la siesta nos fuimos a comprar para la cena y unos pocillos para poder cocinar. Se los habíamos visto a los portugueses y la verdad es que por un mínimo peso añadido nos hicimos unas sopas... que nos callerón a gloria. Y es que mientras paramos en lugares pequeños habíamos comido fuera, pero ahora ya había tiendas para poder comprar y con estas tazas salimos más que bien del paso, incluso para desayunar.

Sopita calentita, y alguna cosa más para acompañar. Mienstras estábamos en el comedor bajo otro grupillo a tomarse algo y al final terminamos echándonos unas risas, y acostándonos un poco más tarde de lo habitual, pero con la siesta, lo comido por lo servido.



viernes, 13 de marzo de 2015

¡¡Anda!! Lichis

Justamente el otro día me dijo un amigo que era una pena que me marchase de la ciudad tan pronto porque por un par de días me iba a perder un espectáculo entrevista que le iban a hacer al Lichis (de La Cabra  Mecánica) en el Café la Palma de Madrid. Y ni se ma había ocurrido que hubiese hecho algo nuevo últimamente, y con últimamente... me refiero a ahce años porque lo último suyo que sonó en mi cabeza fue de la época de "El mundo no necesita ora canción de amor".

Y hoy curiosamente, poniendome música de fondo para recoger y esas cosas, me he encontrado con ésto:


jueves, 12 de marzo de 2015

Camino de Santiago: cuarto día (11/02/2015 de Ligonde a Melide)

Madrugar un poquito más, no para salir antes sino para empezar el día con más calma: recoger, yoga, desayunar (pan y tortilla de ayer, mermelada de antes de ayer como poco y para delante) mantenimiento de pezuñas y foto antes de salir del albergue. Aunque realmente si salimos un pelin antes, despuntaba el alba cuando empezamos a andar. 

El día amaneció bastante encapotado, pero no hacía frío.

No dejaba de impresionarme la logística del camino, a pesar de estar casi todo cerrado por ser invierno, se veía que en verano aquello tenía que ser increíble. Miles de albergues, máquinas expendedoras en medio de la nada...
Nos llamó la atención un albergue - restaurante que tenía unas hormigas gigantes en el jardín.

Desgraciadamente todas las iglesias estaban cerradas, de hecho durante el camino, solo pudimos entrar en una.

Eso sí, cementerios visitamos unos cuantos, normalmente estaban al rededor de las iglesias, como a modo de patio. La mayoría de las veces los nichos hacían de propio cercado del recinto, pero esta vez las lápidas daban al exterior en lugar de al interior, y nos llamó mucho la atención.
Durante los 8,6km que nos separaban de Palas de Rey, disfrutamos de paisajes bastante bonitos, nada desmejorados por la neblina y la nubosidad, de hecho le daba un toque romántico.

Los robles, la hidra trepando por ellos, los helechos del sotobosque, y los muros y rocas tapizados de decenas de tipos de musgo diferentes... espectacular.

Son muchas horas andando y en ocasiones es inevitable desconectar del todo.


En Palas de Rey nos hizo mucha gracia ver que en cualquier parte alquilaban alojamientos (no solo allí, sino por todo el camino), en este caso una librería. Cuanto menos peculiar, ¿que actividad que realiza tendrá registrada esa empresa?jajaja

Allí pudimos comprar la primera postal para hacer el seguimiento del camino, la idea era una por día y etapa, pero esto resulto más difícil de lo que pensábamos, así que el cuarto día tocó postal combo, etapa 1,2 y 3.

Y después de todo, fue la última en llegar, la echamos en un buzón que estaba en una pared como de un edificio abandonado, pero bueno, el buzón parecía operativo aunque tras días de espera cada vez la opción de que la postal nunca llegase parecía más factible.

Paramos a desayunar en un bar lleno de carteles muy graciosos, y le pedimos al propietario hacer unas fotos, lo que le encantó.



Y a seguir con la marcha. La verdad es que una cosa que no tenía ni idea del camino, es que está señalizado con flechas amarillas que te indican el camino, sabía lo de las vieiras y las había visto en varias ciudades, pero no lo de las flechas. De hecho en una ocasión, durante unas prácticas de campo o un curso de algo, vimos flechas amarillas en los árboles y no teníamos ni idea de que se trataba ninguno de los que allí estábamos, y no eramos pocos.


A medida que el camino era cada vez más camino y menos carretera, era habitual ver mojones de marcación del kilometraje. A mi personalmente me daba bastante subidón cada vez que pasabas por uno y sabías que era un km menos, por el contrario en ocasiones solo marcaban medio kilómetro y la sensación era diferente, jajajaja. 

Pero estaba bien saber cuanto te iba quedando para Santiago, aunque no había una señalización que coincidiera con otra, según donde mirases, la cosa cambiaba.

Ahora entiendo porque en muchas páginas había leído cosas del tipo: 20 km según tal y 25 km según nuestros cálculos.
Durante la caminata coincidimos varias veces con un chaval, un vallisoletano de adopción que estaba haciendo el camino solo. Bastante majo, sobre todo porque un poco antes, al salir de Palas de Rei, habíamos perdido unas gafas de sol y nos las devolvió (eso fue el carma por cargar con el saco de dormir el segundo día). En una de las ocasiones estaba hablando con un chaval que se dedicaba a hacer el camino en bicicleta poniendo sellos de lacre en las credenciales por la voluntad y vendiendo unas bolsas del "Camino Solidario". el chico llevaba una protesis en una de las piernas.

Nos estubo contando que en Melide había un albergue privado que en temporada baja costaba lo mismo que el de la Xunta y estaba mejor porque entre otras cosas tenía menaje de cocina y wifi.

Paso a pasito, casi sin darnos cuenta, llegamos a lo que parecía Melide, pero en realidad era el pueblo anterior.

Creo que eso era lo peor, cuando sabías que quedaba poco pero ¡¡quedaba un poco más aún!!


Y al final, tras 22,8 km, llegamos a Melide, pero decidimos alojarnos en el albergue de la Xunta, ya que estaba en una zona del pueblo más retirada y tranquila. Lo cual fue un acierto porque tuvimos el albergue para nosotros solos. Compramos una barra de pan y un tomate y nos hicimos un bocata con la tortilla que había sobrado de la cena y desayuno anteriores.

Después la rutina de siempre, ducha, instalarse y tras descansar un poco, salir a cenar.

Queríamos hacer noches allí expresamente para comer el pulpo de Melide, del que tanto nos habían hablado. Nos recomendaron una pulpería en concreto, el chico del camino solidario, pero no recordábamos el nombre y tampoco la vimos, así que cuando nos cansamos de dar vueltas, entramos en la típica y cenamos.

Después al albergue, que cierrar a las 22:00 y a dormir que mañana nos tocaba un día más.


Percepción del Color

Dejo por aquí un pequeño ejercicio de visión, que aunque me ha dejado algo mareado y embotado, me ha parecido interesante. Se trata del test Farnsworth-Munsell de 100 tonos que pone a prueba la capacidad de discernir correctamente sutiles cambios de color en un espectro de cien tonalidades, invitándonos a organizar los colores de unas casillas en base a cuatro degradados. Según parece 1 de cada 255 mujeres y 1 de cada 12 hombres padece alguna deficiencia en la percepción del color (me falta referencia), lo cual, de ser cierto, es realmente un gran espectro.

A parte del hecho de que me parece interesante averiguar nuestra calidad de visión y averiguar si padecemos alguna deficiencia, más de una vez he tenido la sana discusión de averiguar la identidad de un color que para uno es azul y para otro verde. Y aunque el test no resuelva este problema, para mí casi filosófico, dejo también algo de información y un pequeño vídeo que recordé haber visto hace algunos años que trata sobre ello, a pesar de que poco a poco se desvía de la esencia del tema y de que la forma de explicarlo del presentador me chirría bastante.



Aquí lo dejo en español con acentazo argentino

miércoles, 4 de marzo de 2015

Si Reco quiere compañía...


...intentaré hacerme con este


lunes, 2 de marzo de 2015

Camino de Santiago: día tres (10/02/2015 de Ferreiros a Ligonde)


Levantarse pronto, cada día un poco antes.


Desayunar la mermelada de frambuesa casera (de casa de otros claro) y un poco de pan que se coló en el bolsillo de la cena anterior).

Día despejado, aunque como aún había algo de nieve, y era temprano, teníamos que abrigarnos aunque después de un rato andando el cuerpo te pedía ir quitándose progresivamente capas, sobre todo las impermeables. 


Al ir acercándonos a Portomarin una niebla que se podía cortar con cuchillo y tenedor. Dudas causadas por los recuerdos de anteriores caminos (no los míos), donde algo decía que había que ir en contra de las flechas, pero no lo hicimos.


A la entrada del pueblo, subimos unas increíbles escaleras que bien valía la pena porque la alternativa era un rodeo considerable y cuesta arriba.

Otra iglesia cerrada, y ya iban... ¿todas? Así que aprovechando que aún no habíamos parado y llevábamos casi 10 km, nos apretamos entre pecho y espalda un señor bocadillo

Ya saliendo de Portomarín la niebla se había abierto y se veía el Miño.


El primer destino probable estaba a unos 8 km en Gonzar, pero aún nos veíamos fuertes así que le dimos caña otros 3'8km para llegar a Hospital de la Cruz, y como los días anteriores dijimos que de perdidos al río, y hasta Ligonde, un total de 25'8km.


Por más que buscamos un lugar donde parar y meter los pies a remojo no hubo manera...

Cuando llegamos a Ligonde, que en realidad no era Ligonde sino Eirexe (cosa que nos supuso un pequeño vuelco al corazón al encontrar el albergue cerrado), la chica que allí estaba nos informó de que no había ni donde comer ni donde compar nada a menos de 8 km!!!
La verdad es que empezamos a repasar la despensa mentalmente: barritas energéticas, galletas, una manzana... de hambre no nos íbamos a morir.

Nos duchamos, lavamos ropa y nos tiramos un rato al sol en un pollete que había en la puerta. Cual fue nuestra sorpresa cuando llegó la madre de la chica que nos había atendido, la hospedera original, y nos dijo que podíamos llamar a una señora que tenía un albergue que actualmente estaba cerrado pero que seguro que nos preparaba un menú para llevar.
Nos dio el número pero decidimos acercarnos a la casa. La mujer no estaba pero su hija nos dijo que llamásemos más tarde. Y unas cuantas gestiones después nos trajeron al albergue la cena, a nosotros y a dos chicos portugueses que llegaron a última hora y no podían con su vida.

La verdad es que estuvo muy bien, nos trajeron vino y todo y hasta nos sobró un poco de tortilla y pan para el día siguiente.

Lo bueno de comer en el albergue es que lo hicimos muy pronto y tempranito a la cama, ya que parecía que no, pero era pillar el horizontal y doblar.



Extraño Regalo

Se despierta sola en la casa. Él ya se ha marchado a trabajar y la casa queda a su disposición. Recoge sus cosas, y antes de marcharse prepara dos cosas. La primera es una bolsa cerrada en la que un zurullo espera ser echado a la basura de la calle, pues él la ha informado que el desagüe del baño no funciona. Una vez preparada la primera se dispone con la segunda, una nota romántica con una invitación a una segunda cita y un número de teléfono.

Pero en el fragor de la emoción, recoge sus cosas y se marcha de la casa dejándose ambos regalos encima de la mesa. La pobre, sin llaves de una casa ajena, debe irse sin poder hacer nada.


Abro la puerta de mi ático,
vuelvo del trabajo.
Me pongo cómodo y práctico,
fuera los zapatos.
Me ha dejado una nota muy romántica,
"¡Que-que-quedemos otra vez!"
Y dentro de una bolsa de plástico,
su extraño regalo.
Si quiso ser original,
lo ha hecho fantástico.
No me parece normal,
llámame clásico.
¿Có-có-cómo agradecerte este regalo?

Nostálgico, excéntrico, democrático,
puede que para ti incluso romántico,
de un modo que no entiendo.

Nostálgico, excéntrico, democrático,
puede que para ti incluso romántico,
de un modo que no entiendo.

De un modo erótico tal vez...

Se lo he contado a los más íntimos
del grupo de amigos.
El asombro ha sido mayúsculo,
me quedo tranquilo.
Al menos ya sé que no soy el único
que piensa que esta chica está fatal.
Todavía no he borrado su número,
no tiene setido.
Y lo peor es que a pesar
de esta escena tan tétrica,
no me la puedo quitar de la cabeza.
¡Lo voy a hacer!
Digan lo que digan, ¡lo voy a hacer!
Cruzaré la fina línea y
¡Lo voy a hacer!
Hacer el favor de no contarlo...
¡Lo voy a hacer!
Voy a correr el riesgo de intentarlo,
y ya, ya, ¡ya tengo preparado mi regalo!

Nostálgico, excéntrico, democrático,
puede que para ti incluso romántico,
de un modo que no entiendo.

Nostálgico, excéntrico, democrático,
puede que para ti incluso romántico,
de un modo que no entiendo.


No he podido evitar poner esta historia que me han contado este fín de semana, que según la persona que me lo dijo, es cierta y le pasó a uno de los componentes de este grupo. Lo sea o no, me ha parecido una historia grandiosa que merecía ser compartida.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Oda a la llave allen

Desde La Lista Tonta, programa donde la comedia se canta y que nos ha traído grandes éxitos como "En el chino",  he visto recientemente este grandioso elogio a la llave allen...

 

lunes, 23 de febrero de 2015

Camino de Santiago: día dos (09/02/2015 de Samos a Ferreiros)

Nos levantamos pronto pero con calma, recoger la mochila, yoga matutino, preparar los pies para el kilometraje del camino... cuando nos pusimos en marcha serían las 9:00 fácilmente y aún teníamos que parar en algún bar del pueblo a desayunar. No teníamos ninguna prisa. En esta época del año hay disponibilidad de alojamiento en albergues de la Xunta sin problemas, y el pronostico del tiempo decía que haría sol todo el día.
El Checo salió media hora antes que nosotros y se olvidó su saco de dormir, así que como sabíamos que tenía intención de hacer noche en Sarria y nosotros pensábamos pasar por allí, decidimos llevárselo, aunque no fui yo la que cargué con él.


Hicimos una parada rápida a tomar algo caliente pero ligero y nos pusimos en marcha (Pensándolo bien yo ya había medio desayunado en el albergue antes de salir). El primer tramo fue por carretera, hasta que ya nos alejamos y comenzamos con los bosques y caseríos.

El día anterior habíamos trazado el plan del recorrido, 14,5 km hasta Sarria, donde muy mal tendría que darse la cosa para hacer noche. Teníamos bastante claro que seguiríamos al menos un poco más.

Aun quedaba nieve por los campos y en las lindes de los senderos, pero las zonas de paso estaba completamente despejadas y ya era mucho más fácil localizar las marcas del camino.

A lo largo del día, la nieve se iría derritiendo dando lugar a arroyos y más tarde auténticos barrizales, pero para eso aún quedaban horas.

Llegado cierto punto, un árbol estaba caído bloqueando el camino. No parecía gran cosa, pero estaba colocado de tal forma que la única manera era pasarlo por encima. Intentamos apartarlo para despejar el camino, pero pesaba muchísimo.

Días después coincidiríamos con dos chicos que lo sobrepasaron por donde vieron que nosotros habíamos despejado el paso rompiendo parte de las ramas.

Disfrutamos de paisajes increíbles bromeando sobre la suerte que estábamos teniendo con el clima, sobre todo con lo que había caído en días anteriores.

Llegamos a Sarria, donde tuvimos que dar bastante vuelta porque la ciudad estaba en obras y habían desviado el camino temporalmente. Las indicaciones originales y las nuevas se mezclaban, y al final decidimos preguntar a una señora que nos indicó amablemente.

Llegamos al Albergue, y justo allí estaba el Checo, que puso cara de sorpresa sobre todo cuando le dimos el saco. Resulta que no era suyo, que ya estaba en el albergue de Samos cuando el llegó. Al final se lo quedó igualmente.

Estuvimos un rato hablando con el mientras yo me revisaba los pies y me volvía a poner vaselina. La verdad es que gracias a esas paradas no me toco pasar ninguna penuria tipo ampollas.

Probablemente fue en ese momento, al quitarme la chaqueta, que perdí la pulsera que me había regalado... solo espero que se la encontrará él.


Era muy pronto como para terminar nuestro paseo, así que continuamos hasta nuestro siguiente destino. Nos guiábamos por los lugares donde había albergues de la Xunta, así que el siguiente destino era Barbadelo a 4'2km de Sarria y 18,7 de Samos.

Fue curioso porque durante la quizás media hora que estuvimos en las escaleras sentados, nadie hizo acto de presencia en el albergue, que estaba abierto y vacío.

Recuerdo llegar bastante tocada hasta allí, pero me quité las botas y recuperé bastante. Tanto que nos vimos con fuerzas para hacer los 8,4 km que nos separaban de Ferreiros, el siguiente lugar con albergue.

En realidad fue un buen día. En una de las pequeñas poblaciones que atravesamos vimos un cartel en una casa donde se vendía mermelada de frambuesa y decidimos comprar un bote,  que además de estar riquísima, fue nuestro desayuno para gran parte del camino.

Y de esté buen humor, y tras haber pasado por al menos otro par de sitios donde poder meter los pies pero no habernos acabado de animar, llegamos al sitio ideal. Nos descalzamos y metimos los pies en ese agua congelada, que daba hasta calambres y donde no podías estar más de 20 segundos seguidos, pero que sin duda nos dio la vida y el empujón necesario para aguantar unos tantos km más.

Hasta el punto que entre el calor que hacía, y las pocas ganas de llevar las botas de montaña, continué lo que quedaba con los zuecos de goma. Y vaya si gané en calidad de vida.

Además nos echamos unas risas cuando el camino estaba completamente cubierto de agua debido a la nieve que llevaba todo el día derritiéndose y entre volver a ponerme las botas y cruzar descalza, elegí lo segundo.

Aunque el agua estaba helada, hacía un día increíble, y el frío era lo mejor para esos pies que llevaban  ya más de 60 km en apenas dos días.

Estábamos tan entretenidos que habíamos comido solo unas galletas y cuando llegásemos al albergue, hacia las 18:00 ya sería para ducharnos, cenar y poco más.

Ya en Ferreiros nos registramos en el albergue, la hospedera muy simpática, nos explico todo lo necesario y nos indicó donde podíamos cenar, ya que tiendas no había. Ni había ni las habíamos visto en los últimos 10 km.

Una pena porque este albergue era de los pocos que disponía de algo de menaje para cocinar, cosa excepcional como veríamos más adelante.

Allí coincidimos con un Lituano, al que vimos poco, cuando llegábamos él se iba, cuando nos fuimos no había vuelto y por la mañana nos volvimos a cruzar.
Después de ducharnos y lavar algo de ropa (me hice un tendedero con los bastones de andar y un par de cordones extra que llevaba), nos fuimos a cenar.

Nos costó un poco decidir, pero como era la primera comida decente que íbamos a hacer en todo el día, nos animamos con el potaje de garbanzo... y si nos ponen dos perolas, ¡¡dos perolas nos comemos!!

De segundo ternera en salsa que ya no estaba tan rica, y respectivo postre y botella de vino. No sé si por el frío (una vez que nos duchábamos, yo empezada a quedarme helada y no había forma de entrar en calor) el andar o que, la cena empezó a ser la comida fuerte del día, regadita con su correspondiente vino.
Después de la cena, subir la cuesta infinita que nos separaba del albergue, y en el comedor del mismo, revisar los papales para planificar el día siguiente.

Hicimos 27'1 km, ya estábamos más cerca pero aún quedaba mucho.

Y mañana un día más.





viernes, 20 de febrero de 2015

Análisis de un virus

Por mucho que uno lo intente a veces es imposible alejarse de las modas y viralidades de la vida cotidiana. Y una de estas terribles enfermedades me empieza a sacar de mis casillas. 50 Sombras de Grey se ha convertido en chascarrillo habitual allí donde vayas, quieras o no escuchar de ello. Como el fútbol o Gran Hermano y OT en su día. Y aunque he de decir que no he visto la película, cada vez que la oigo nombrar le voy cogiendo poco a poco más tirria, exactamente igual que me pasó con Ocho Apellidos Vascos. De todo lo que he podido inducir de éstas conversaciones perdidas y de repetidos análisis que veo por todas partes, desde El País hasta Facebook, lo que saco en claro es que lo único que ofrece la película es el puro morbo de ver las escenas de sexo. Punto.

Pero a lo que iba, que ya me estoy enredando en esta viralidad. De los trasteros oscuros de internet he encontrado este vídeo para el que quiera saber de qué va la peli quitándole el morbo.


jueves, 19 de febrero de 2015

Camino de Santiago: día 1 (08/02/2015) De O'Cebreiro a Samos

El viaje comenzó en la estación sur de Madrid, desde allí, a las 00:30 cogimos el bus que 5 horas después nos dejaría en Pedrafita do Cebreiro, a unos 3'7 Km de O'Cebreiro, el punto de partida original, donde el cuenta Km empezaría a correr.

El trayecto en bus fue bastante doloroso, y saber que tras llegar nos quedaría un largo día por delante no ayudaba mucho.

La gente hablando por teléfono, el conductor con la música super alta... yo iba con tapones y apenas si pude dormir algo, y eso que es subirme a cualquier tipo de transporte y doblar.

También íbamos con un poco de incertidumbre, acababa de haber un increíble temporal de nieve y el mismo día de irnos no pararon de llegarme imágenes de Pedrafita completamente nevada. Me plantee seriamente que lo mismo llegábamos y con las mismas nos teníamos que dar la vuelta.

Por suerte el bus se retrasó media hora, así que ganamos algo más de pseudodescanso, y perdimos ese tiempo de andar de noche, ya que venia amaneciendo como a las 8:35.

Al llegar a Pedrafita a las 6:00 nos encontramos un panorama que hizo que nos diera la risa... nieve por todas partes (de camino hasta allí apenas si quedaba nieve, pero cuando estábamos casi llegando solo se veía blanco por todas partes)

Tardamos casi media hora en prepararnos para comenzar, ropa de abrigo, impermeable, las botas, guantes, gorros, frontal, chaleco refractante, luces de señalización... era de noche cerrada.

Entre la oscuridad, la nieve, y el sueño, tardamos casi un Km en darnos cuenta de que íbamos en sentido contrario... aquí vino nuestro primer par de km extras del camino. Cuando conseguimos centrarnos y empezamos a seguir el camino correcto (cosa que no resultó tan fácil), tras subir una cuesta que fue un dolor nos encontramos que un muro de tres metros de nieve nos cortaba el paso, ahí ya fuimos conscientes de que la mejor opción era ir por la carretera, de esta forma le añadimos otro par de Km al camino, más los añadidos de ir por carretera, donde los 3'7km que nos separaban de O'Cebreiro se convertían en 5.

La verdad es que a pesar de ser casi todo cuesta arriba por asfalto, fue una gozada, la carretera desierta, rodeados de nieve, bajo la luz de la luna... Nunca había visto tanta nieve junta en mi vida... y poco a poco se fue haciendo de día.

Llegamos a O'Cebreiro, paramos a desayunar, sin dejar de alucina de la cantidad de nieve y lo difícil que era andar por las calles del pueblo incluso ayudándonos por los bastones. Cuando nos incorporábamos de nuevo ya eran casi las 9:00, realmente nos costó comenzar el camino, pero una vez salimos de O'Cebreiro todo fue más rodado.

A pesar de ello, volvimos una vez más a intentar seguir por el camino, incluso parecía que durante unos km este estaba despejado, pero tras mucho tiempo sin ver indicaciones,  consultamos el GPS para ver como cada vez estábamos más lejos de la dirección correcta. Tuvimos que retroceder más de 2 km y en la vuelta, vimos como una flecha señalaba el camino que nuevamente se cortaba por un muro de nieve. A la ida ni si quiera se veía ya que estaba cubierta de nieve. Así que aquí otros 4km y pico de cortesía más.
Seguimos andando por la carretera, permitiéndonos el lujo de un bolazo de nieve de vez en cuando. Paramos a tomar algo calentito en Alto do Poio y allí supimos que lo teníamos casi hecho.

A medida que nos íbamos acercando a Triacastela veíamos como la nieve desparecía poco a poco, pero ya no volvimos a intentar retomar el camino, todo por carretera.

Cuando llegamos a Triacastela, sería poco antes de las dos, nos vimos con fuerzas para continuar hasta Samos, ya lo llevábamos en mente, pero sinceramente no creía que no viéramos con ganas el primer día y después de mal dormir en el bus, de hacer tantos km.

Ya no había casi nieve, así que nos aventuramos nuevamente por los caminos, y aunque nos dio la sensación de dar más rodeo que por la carretera, pasamos por sitios muy bonitos.

Atravesamos pueblos, bosques, arroyos... 

Y paso a paso, sin prisa pero sin pausa, fuimos llegando a Samos, cuando desde lo alto de la colina vimos el monasterio fue un autentico subidón, en ese momento las fuerzas casi nos abandonaron sin saber que aún nos quedaba una buena caminata hasta el pueblo.

Así hicimos nuestra primera etapa de 48km aproximadamente, sin morir en el intento.

Al llegar al monasterio, encontramos la hospedería de mismo, pero allí solo había un Checo todo vestido de camuflaje con una mochila más grande que yo. Acababa de ser tío y nos invitó a vino y nos regaló varias piezas de artesanía que se dedicaba a vender para costearse el camino. Todo un personaje con una peculiar historia detrás.

Después nos enteramos que sobre las 18:00 se pasaba el responsable. Y es que se trataba de un albergue a cargo del monasterio, mantenido por la voluntad de los peregrinos. Fue una experiencia curiosa, curiosa y sin calefacción.

Nos quedamos con ganas de visitar el monasterio ya que llegamos demasiado tarde y pillamos la última visita ya empezada.

Para dormir hicimos una jaima con las literas y las mantas, pero salir de la ducha a un baño que estaba a la misma temperatura de la calle... uuuffffff.

Después una buena cena, chuleta, la reina de las chuletas, mantenimiento de pies y a dormir que al día siguiente había que madrugar.