martes, 23 de febrero de 2010

Necesito un vado

El civismo entre vecinos no está muy de moda, al menos en mi patio.
Uno de nuestros vecinos más allegados, deja la basura en la puerta de su casa, lo cual me la soplaría si no fuera porque la disposición de su puerta implica que la basura queda delante de nuestra puerta, con su aroma expandiéndose en el espacio como buen gas.

Hoy, teníamos dentro del buzón un puñado de cartas y notificaciones, y digo puñado porque han debido cogerlas todas a capón y meterlas ahí empujando. Por supuesto que ninguna era para nosotros, pero oye, así no están pululando por encima del resto de buzones, que es el lugar donde el cartero acostumbra a dejar las cartas, mucho trabajo echar cada una en su sitio, aunque es comprensible, porque la mitad de los nombres no se corresponden... (yo, por mi parte, estoy pensando algún nombre gracioso que poner)

Y bueno, por contar alguna anécdotas más, a una distancia de 10 segundos de la calle o 10 segundos de la puerta de su casa, fuera quien fuese, y entrase o saliese del bloque, alguien siente de vez en cunado la necesidad de tirar la colilla en las escaleras, tendrá mucha prisa, aunque podría tener el detalle de tirarlo en la calle, ya no digo en el cenicero papelera que hay en la entrada (o en su puta casa...)

Y para el que aún no lo sepa, vivimos en una ciudad llena de bicis pero que no está adaptada, así que hay muchas más ruedas que sitios para colocarlas. A mi siempre me parece que hay formas de aparcar sin putearme, pero a otros debe ser que no. El chino de enfrente se descojona cada vez que tengo que sacar mi bici.



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