sábado, 1 de junio de 2013

Ayer fue viernes

La verdad es que la mayoría de los días no sé en que momento de la semana estoy. Eso es un logro.

Siempre quise no ser una persona encadenada a la rutina de una vida en stand by a la espera de la llegada del fin de semana. En realidad odio todos los cartelones de "por fin es viernes", son una oda a la vida, una magnificencia de lo miserable de la existencia fuera del sábado y domingo.


La vida debería ser una amante exigente, una dedicación de 24 horas al día, no de 48 horas a la semana.

Está claro que tenemos obligaciones, que elegimos dedicar cierto tiempo a tareas que no nos gustan tanto para poder disponer de poder adquisitivo para dedicar tiempo a otras cosas que nos apasionan más, pero de ahí a no vivir ni un 30% de nuestra semana, va un mundo.

Trabajamos para poder vivir, no vivimos para trabajar, no deberíamos vivir para trabajar, no viváis por y para el trabajo.

Levántate por las mañanas, o las tardes y piensa en una cosa, solo una cosa (al menos) que quieras hacer en ese día (que quieras, no que debas) y hazla. Compagínala con obligaciones, deberes y compromisos, pero esa cosa, por lo menos esa, y aunque solo sea esa, hazla.

Solo tienes una vida y nadie puede vivirla por ti. No lo olvides.

2 comentarios:

Raúl Ramírez dijo...

completamente de acuerdo sra oveja!
a disfrutar el lunes!!!

Raúl Ramírez dijo...

es probable que me haya vuelto loco escribiendo comentarios iguales... sorry... leí muy tarde que el autor del blog debía aprobarlos asiq como no lo veía pues lo intentaba de nuevo! jejejeje (no publiques este!)