jueves, 2 de enero de 2014

Confeti por serrín

Una gran fiesta es como una gran ruptura, en los días siguientes a la misma tienes flasazos de como ocurrió todo y te preguntas como es posible que siga apareciendo confeti por el suelo cuando ya lo has barrido mil veces.

Así ando hoy. En la falsa nochevieja, como en las fiestas de guardar, dedicamos muchas horas a caminar o vagamente desplazarnos sobre lo que bien podría ser vómito de unicornio, que en el bar de rigor usaban como un sustitutivo del típico serrín en el suelo, pero más navideño.

Confeti dentro de los zapatos, los pantalones... y tres días después siguen apareciendo trocitos de papel de colores por todas partes.

Eso si, por mucho que haya barrido no me encuentro ni un mísero céntimo, será que nos los bebimos todos.

Y para ponerle un poco de musicalidad a esta breve mañana, Embustera de Sabina, que aunque hace años que ninguna mujer me rompe el corazón (treinta más o menos), tiene algunas frases que me gustan mucho.



Contigo he aprendido que la humedad es algo que se seca y se olvida. 

Gracias a ti he sabido que la verdad es solo un cabo suelto de la mentira.

La muerte es solo la suerte con una letra cambiada.

Hoy llamo a las rosas pan y al vinagre desatino.

Por mucho que me duela debo admitir que otras me ven sin ropa y tu desnudo...

Tu corazón es una cremallera de pantalón, tangueas decepciones

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