miércoles, 17 de febrero de 2016

Curuchos rellenos de crema de canela y chocolate

El otro días había antojo de algo dulce y... unas cosita así muy a mano, cucuruchos de crema. 
Lo primero es preparar la crema, en este caso crema pastelera de canela y de chocolate.

Crema de canela:
- hervir 1 litro de leche con canela y cáscara de limón. Dejar reposar.
- Mezclar 150 gr de azúcar con 75gr de harina de maíz diluida en un vaso de la leche anterior ya fría.
- Añadir 7 yemas y un huevo.
- Calentar y añadir el resto de la leche sin dejar de remover hasta que espese unos 10 minutos.

 Crema de chocolate:
- hervir 1 litro de leche con las onzas de chocolate (al gusto).
- demás pasos igual que con la otra crema


Hay que tener en cuenta que estas medidas son para una cantidad ingente de cucuruchos rellenos, para una lamina de masa de hojaldre estandar, serían las proporciones para 1/4 de leche como mucho.

La crema formará una película dura por donde esté en contacto con el aire, por lo que lo ideal es meterla en una manga pastelera, pero sino se puede meter en un recipiente y filmar dejando el mínimo aire posible para dejarla enfriar.

Una vez lista la crema, preparamos el hojaldre.

Para ello lo cortamos en tiras que enrollaremos sobre unos cucuruchos de papel de horno si no tenemos moldes metálicos. Requiere de un poco de habilidad y mucha paciencia. 

También podemos hacer canutos, de manera parecida a los conos pero con forma cilíndrica que es más fácil. O cortar cuadrados que pondremos unos sobre otros con papel de horno en medio, la idea es que el peso del cuadrado de arriba impedirá que el de abajo suba, con lo que tendremos varias o una capa de hojaldre más plano y una ultima de hojaldre mas engrosado para la cobertura.



Una vez horneado el hojaldre (al que hemos dado forma) siguiendo las instrucciones del fabricante o lo que nunca falla, echándole un ojo durante el proceso, dejamos que se enfríe.

Y ahora viene la mejor parte, una vez que la crema y el hojaldre han enfriado, rellenamos de crema las diferentes formas y le damos un último toque de azúcar glas por encima.

Si no tenéis azúcar glas, siempre podéis moler un poco de azúcar normal en el mortero.



jueves, 28 de enero de 2016

Sangre en el horizonte. Delante, detrás, aquí.



¿Y a quién le importa?¿Y qué más da?¿Y porqué sigue soplando el viento en la estación? Y yo qué coño sé... Cada uno con sus cargas ¿no? Maldito tullido emocional, odio tus palabras, odio tu dolor. Te desprecio. Traga barro y vomita bilis negra, disfruta de tu agonía porque será el último sentimiento pleno que tendrás, y hasta eso echarás de menos cuando ya no te quede nada que sentir. ¿Y a quién le importa?¿Y qué más da? Y yo qué coño sé. Y a mi qué coño me importa. Traga y calla.
Traga, traga, traga, traga, traga, traga, traga....!

martes, 26 de enero de 2016

Caminante no hay camino

Caminante no hay camino, se hace el camino al andar... Golpe a golpe, paso a paso.


Mucho mejores las mañanas que empiezan con música.

lunes, 25 de enero de 2016

Un chien andalou: un perro andaluz en el Reina Sofía

El otro día estuve de pateada por el Reina Sofía. Como en todos los museos, resulta casi imposible verlo entero y estando al 100% en un solo día.

Al salir me di cuenta de que con la entrada puedes entrar y salir de las instalaciones las veces que quieras, y pensé en que no es mala opción ir un rato por la mañana y luego después de comer otra tanda más.

El caso es que en una de las salas proyectaban el cortometraje de Luis Buñel Un chien andalou.

Y como la entrada al museo es gratuita lunes, miércoles y sábados de 19:00 a 21:00h y domingos de 13:30  a 19:00, volveré a ver la proyección.

sábado, 16 de enero de 2016

Una hoja del bosque en medio de la calle

X+Y, película que apenas he terminado de ver y que me ha encantado. Hace semanas que me apetece poner algún comentario sobre las películas que veo últimamente, aunque sólo sea para decir esta merece la pena y esta otra es tiempo perdido. Para mí, esta lo merece, un buen insomnio bien gastado.

A parte, no consigo que mi cabeza deje de pensar que todas las canciones se cantan para mí, por mí, o de alguna otra manera que aunque torcida siempre encaja en algún resorte de mi cerebro, mi recuerdo o mi negrura, ya sea momentanea o permanentemente.

Hoy dejo como muestra de esta interminable colección la que cierra la película. No es que me guste especialmente, es sólo un gris apagado en el catálogo de colores de la colección.


Afortunadamente la película nada tiene que ver

martes, 5 de enero de 2016

Una nueva muesca en la pared


Es curioso como hechos que en principio no tienen nada que ver, terminan enlazándose para ser una única historia.


A veces es tan duro mirar hacia atrás como no hacerlo, y solo las huellas ensangrentadas por las esquirlas del camino señalan el rumbo que hemos seguido, pero aunque creamos intuir la trayectoria venidera, lo cierto es que no sabemos nada.


Yo, no sé nada, solo intento con paso firme, ver que se esconde tras el horizonte.

viernes, 1 de enero de 2016

Y un limón para empezar el año

Uno de esos limones amargos y dulces.

Feliz año

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Un calamar gigante

... para acabar el año

domingo, 20 de diciembre de 2015

Sentado en la estación que construí en medio de la nada, con este permanentemente amargo sabor y la eterna sensación de haberme bajado de mi tren en marcha. Incapaz de apartar la vista de las vías de un solo sentido que se pierden en un precioso horizonte lleno de tierras boscosas, mares azules y montañas nevadas.

La sigo viendo cada día, en cada pájaro que me sobrevuela, en cada gota lluvia que me moja. En cada paso que doy alejándome de las vías hacia lo más profundo del bosque denso y oscuro, intentando dejar atrás mi camino, mi pasado, mi futuro perdido, sólo para encontrarme de nuevo sentado ante las abandonadas vías, mirando cual imbécil a lo lejos por si consigo divisar la cola del último vagón.

Se alejó hace ya mucho, ya lo sé, me repito mientras la veo en las nubes del cielo, en las flores y las hojas, en el negro de mis párpados cerrados. Se marchó para no volver hace ya muchísimo, lo sé, soy consciente de ello mientras mi esperanza se oculta entre los árboles, jugando al escondite conmigo divertida como las hadas, como los seres imposibles, mágicos e imaginarios lo son. Revolotea en este bosque, la escucho corretear entre la hierba, veo el tenue resplandor de su presencia y la única forma de no jugar con ella es cerrar los ojos y taparme los oídos. Y entonces la huelo en la humedad de la tierra, en la oxidación de las vías, la huelo a en la tristeza de este lugar, y en la alegría de su recuerdo, en la penetrante amargura que lo acompaña.

Y camino y camino con su olor que me abandonó hace ya mucho, que abandoné ayer, eternamente consciente de mis actos, de mi arrepentimiento inútil y mis merecidas y justas miserias que sinceramente ya no quiero contar a nadie, ni de que nadie las sepa ni las oiga. Son mi carga y mis cadenas que huelen a tufo podrido. Y camino y camino para que la brisa me haga olvidarlo, juro que lo hago, pero por mucho que camine es lo único que mi sudor desprende, y al final me encuentro siempre ante estas vías por mucho que camine en línea recta y a cada paso me intente alejar de ellas. Ni un solo día me he dormido sin tener al lado este olor oxidado, oyendo el silencio de las ruedas que se marcharon en el frío hierro.

Acabo de ver a un precioso conejo. Estaba pariendo. Y la ha visto, en él, en su preciosa cría, en la tierra en la que daba a luz, en el conejo padre que la acompañaba. La he visto de nuevo en mi tristeza, en mis párpados cerrados, en mi alegría por ver algo tan maravilloso tenía su esencia tan clavada como la amargura que la acompañaba.

Hace tiempo que camino y camino, acompañado de este pequeño loco peludo. Ya no estoy perdido pues esta ya es mi casa. Me he acostumbrado a vivir en la soledad de este bosque. Visito los árboles, exploro en busca de comida, conozco sus hojas y sus flores, cazo y bebo sus aguas. Mi vista se ha adaptado a la oscuridad. Ya no tengo la intención de marcharme, no por la esperanza que se esconde por aquí, sino porque esta estación soy yo, soy lo que seré, y quizá ya pueda decir que soy lo que he sido hace mucho tiempo, mucho camino.

Dejé de querer escribir este diario, hace tiempo que pensé en abandonarlo, ya mis palabras son sólo para ms oídos, y ¿porqué las sigo escribiendo escribiendo aquí? Para ella, la que estaba aquí conmigo, la que abandoné, la que ya no existe pues se marchó sin mirar atrás y ahora es otra ella que ahora está en un futuro que yo soy incapaz de alcanzar y a la cual no deseo que le lleguen mis palabras. Me repulsa pensar en la pena que pudiera causarle, me daría asco oler mi tufo en ella.

Con el tiempo he dejado de querer dejar de escribir en este diario puesto que aquí llego cuando acabo de caminar cada día. Ya lo he asumido. Suerte a los premiados, este es el mío, este es mi sitio, aunque nadie lo lea, aunque todos lo lean, aunque nadie lo entienda, aunque crean que es mi punto de partida este es mi lugar, mi vida se vive aquí, aquí hoy, no aquí hace ya mucho tiempo, ayer. Esta es mi sala de estar y lo será. Mi pena no es una transición, soy yo. El hogar del vagabundo es este lugar perdido, este lugar sin techo ni cobijo que me resguarde de mí mismo. Lo he ido decorando y ha perdido cierto toque sombrío. Jugaré al escondite con mi esperanza, a veces jugaré a pillarla sin que jamás me dé sus regalos, a veces jugaremos a que yo me escondo e intento huir de ella.

Y para tí mis mejores deseos, no te acuerdes de mí y si lo haces espero que no te llegue mi olor. Te mereces todo lo que perdimos junto con todo lo que nunca te dí. Sé que lo sabes, pero sólo por un día lo dejo aquí, porque sí, porque te echo de menos, porque te quedaste aquí a mi lado y ella se fué en busca de una vida mucho mejor en la que no la traicionen ni la desmerezcan, o en busca de lo que desee. A ella nada puedo decir puesto que nada sirve ya, nadie escucha ya. A tí que te quedaste aquí para acompañarme, para que te pudiera ver en cada árbol, en cada hoja, en cada conejo, a tí te digo que te quiero. Aunque ya no seas sigues existiendo en mí. Gracias por acompañarme y decirme todas esas palabras que me hacen querer ser mejor, todas aquellas cosas que me dijiste y que hoy resuenan en mi cabeza más fuerte que nunca. Quería decirte que te sigo intentando hacer caso, hacer cosas que nunca hice, que me espoleas cuando ya no tengo ganas, que me echas la bronca cuando lo necesito y me animas cuando estoy triste. Que sabes que sigo siendo el mismo idiota y que te seguiré fallando, pero junto a tí puedo ser lo que quiera. En esta casa. En este lugar. En estas vías sin tren yo te sigo amando. Deséanos suerte.

jueves, 19 de noviembre de 2015

No es que no piense, es que ya no escribo, pero hoy, no sé por qué, París, Texas

Estaba en la cama (estoy), y como cada noche, evitando el sueño me asaltan mil disertaciones. De pronto he caído en la cuenta de que ya nunca escribo y no es porque no tenga grandes historias en la cabeza. Las verbalizo mentalmente, con su prosa, su estilo, su verborrea... pero nunca llegan al papel... quizá demasiado lejos, quizá demasiado frágil...

Y no sé como, ya ha pasado mucho desde que el pensamiento se originó, he pensado en que suelo bromear sobre que sacarme el carné de conducir fue la peor experiencia de mi vida, y no es que no esté entre las primeras (que lo está, y mucho), pero hay una peor claramente. De ahí he pasado a pensar en la tercera, y la cuarta me ha hecho sonreír.

La primera, y por desgracia no la última, vez que me rompieron el corazón. Da igual que no fuera real, da igual que no nos conociéramos, tampoco importa que yo estuviera con otra persona.

No sé si fueron horas, días, semanas... no llegaron a meses. 

Recuerdo que cuando me contó que había conocido a alguien pensé algunas cosas, que realmente debía ser especial para hablar así de ella, una parte de mi solo creía que era la mala escusa de un cobarde, me inquietaba que me importase tanto cuando yo en realidad no estaba dispuesta  a nada, y entre risas y lágrimas me preguntaba porque a ella si la había podido besar después de estar conmigo pero al revés no.

Ahora que caigo, creo que estuvieron bastante tiempo juntos, no sé muy bien como acabó esa historia.

Recuerdo reírme mucho, recuerdo locuras, compramos una botella de tal vez ron y celebramos nuestro entierro en vida, curiosamente al final de esa noche acabé visitando a la otra persona que mucho después se ganaría mi corazón de un modo que hasta entonces yo no entendía.

Recorrimos las calles de Madrid de acera en acera muchas noches, o tal vez solo unas pocas muy largas.

En una ocasión me destrocé las rodillas en el suelo de un parque después de andar lo que me pareció demasiado para comprar condones, y ni si quiera recuerdo si esto fue antes o después.

Tras mi despecho, le hice un gran regalo, estuve a punto de no hacerlo, no por rencor ni nada de eso, quería hacerlo, sabía que era algo que quería ese amigo que aún quedaba en él, pero me asustaba que pensase que los motivos eran otros. Una amiga me dijo, "si te apetece, hazlo" y eso hice, y sigo haciendo desde entonces.

Me traiciona la memoria sobre momentos, pero recuerdo que sin haber nada siempre hubo algo. En una ocasión se coló en mi ducha. Sinceramente nunca hecho el pestillo del baño, llamarme paranoica pero no quiero resvalar y que pasen horas hasta que alguien me encuentre desangrada en la ducha. Lo último que me esperaba es que alguien entrase, pero reconozco que fue divertido, y es una anécdota que no he contado lo suficiente.

Sé que nos hicimos promesas que no cumpliremos, posiblemente porque ni yo soy la persona que era cuando lo prometimos, ni él es ya la persona a la que se lo prometí.

También sé que él nunca creyó la historia de que llevase un tatuaje por su desamor, creo que nunca creyó en que hubiera amor, pero así son ambas cosas, al menos a mi manera.

Una vez él escribió un relato que yo nunca entendí.

Y aunque somos dos extraños que intentan no serlo en ese par de ocasiones que se ven al año, que piensan que tal vez algún día vuelvan a descubrir la amistad que hubo, siempre nos quedará París (Texas)






lunes, 16 de noviembre de 2015

Utopía, Distopía

Pantallas de ordenador, fotos en la pared que se resisten a ser descolgadas, canciones ancladas en los zapatos.
Moralejas de los cuentos, niños perdidos en el bosque, confundir migas de pan con barro.
Esperanzas y sueños, decepciones y abismos, cuchillos ensangrentados.
Asesinar al espejo, sonrisa y camino, pasajeros y camas, pesadillas y desconexión, sol, asesinar al espejo.
Cangrejo que recula moviéndose hacia delante, árboles de raíces podridas, sol y lluvia, viento y fuego.
Susurros quizá para uno, quizá para nadie, demasiados ojos, demasiada exposición de miserias.
Silencios curativos, burbujas alienantes, el dulce alivio del asesino en soledad.

Solo una palabra, solo un gesto. Solo ilusiones que pasarán por el cuchilllo.
Y un grito.
Y camino.

jueves, 22 de octubre de 2015

Ya es un clásico


Que nunca llegará, "no ....., nunca más"

domingo, 20 de septiembre de 2015

Efecto pigmalion

Tanto si crees que puedes como si crees que no, llevas razón.

Querer es poder, intentemos querer y dejar de autoboicotearnos... Si parece difícil, imaginaros cuanto lo es en realidad.

"Creímos estar exprimiendo un limón y no nos equivocamos"

lunes, 14 de septiembre de 2015

Trocitos de verano en forma de música

Dicen que en uno días el veranos llega a su fin.

Para mi es una época duramente maravillosa, como una magdalena de frambuesa rellena de esquirlas de aluminio.

De lo más fantástico la gente de siempre con sus cosas nuevas, y gente nueva con lo mismo de siempre, que te hacen sentir que la vida no pasa sin ti.

Verano, te echaré de menos.