jueves, 14 de abril de 2016

Más de una vez me paro a pensar qué pasará por su cabeza. A veces lo sé claramente. Otras estoy absolutamente convencido de que no tengo ni idea. Sólo estoy seguro cuando veo su sonrisa.

Qué desgaste provoca la sed...

Caldero y sed, Sinkope

domingo, 10 de abril de 2016

Ventana hacia dentro

De dentro a fuera y al revés. Para que salga la luz a fuera.

sábado, 9 de abril de 2016

Abre la puerta

Como dijo el Rober... abre la puerta que soy el diablo...


viernes, 8 de abril de 2016

Hogar dulce hogar

Siempre he apreciado el encanto de las casas en ruinas, hogar
dulce hogar.


miércoles, 6 de abril de 2016

La huella de unos pies ensangrentados sobre la roca dura

Lo que tiene mudarse tanto, de pronto sacas cosas de cajas, envueltas y reenvueltas que no sabes ni que son hasta que por fin las abres.

Una vela con un poema grabado, algo eterno sobre lo más puramente efímero, y es que siempre me han gustado las ironías de la vida.


LXVI

¿De dónde vengo?... el más horrible y áspero
de los senderos busca;
las huellas de unos pies ensangrentados
sobre la roca dura,
los despojos de un alma echa jirones
en las zarzas agudas,
te dirán el camino 
que conduce a mi cuna.

¿A dónde voy? El más sombrío y triste
de los páramos cruza,
valle de eternas nieves y de eternas
melancólicas brumas.
En donde esté una piedra solitaria
sin inscripción alguna,
donde habite el olvido,
allí estará mi tumba.

Gustavo Adolfo Becquer



domingo, 3 de abril de 2016

¡¡¡Vivan los cagaburetes!!!

Ahora lo llaman Squatty Potty pero toda la vida ha sido un cagaburete.

sábado, 2 de abril de 2016

viernes, 1 de abril de 2016

Para qué? Paradigma...

Y así señores, nace un paradigma ¿por qué? porque siempre se hizo así.


El puzzle perdió el color de su pintura y las fichas quedaron irreconocibles. Tratar de resolverlo es ya sólo una quimera y entre mis manos ya nada es más que cartón humedecido. Tiré la tapa de la caja pues sabía que aquello que las piezas me consiguieran decir ya nada se parecería a lo que era.

Así que suerte a los premiados, enhorabuena, mi más sincera felicitación. A los que lo consiguieron acabar y a los que lo dejaron por imposible para cambiarlas por una cura.

A mí me queda resolverlo. Sea lo que sea encajaré todas las piezas y miraré el dibujo final. Puede que allí dentro se esconda el botón que le dió pausa a mi tiempo, tal vez las perdidas piezas del otro puzzle en que se convirtió esto que no está, tal vez un descanso final o una muda nueva.

Regalo ojos y oídos

ya nada importa

jueves, 31 de marzo de 2016

Incluso llovió de abajo a arriba

Pues si que ha llovido, aunque hay veces que parece que nunca hay agua suficiente.

Me siento alentado, hace poco coincidí con alguien que en un momento dado fue una importante parte de mi vida. Ahora con el tiempo, la perspectiva y mi capacidad de olvidar lo malo, entiendo muchas cosas, aprecio muchas otras, pero no me arrepiento del camino que elegí. Si tal vez de las formas. Es lo que tiene la vida, que acabas aprendiendo, normalmente por las malas, pero es que de las buenas poco solemos tener que decir, simplemente las disfrutamos, y así debe ser.

El caso es que quien dijo que las heridas las cura el tiempo tenia mucha razón, y al final queda una sensación de que lo que seremos es más grande que lo que no pudimos ser.

Claro, tiempo, pero cuando no ha pasado el suficiente todo duele, y crees que pierdes, y pierdes y vuelves a perder haciendo tu versión retorcida del corro de las patatas.

Solo espero que mañana podamos reírnos de todo esto y ser dos amigos que después de años quedan a tomarse unas cervezas y ponerse al día como si el tiempo no hubiera pasado.

Tiempo, sea lo que sea el tiempo.

domingo, 13 de marzo de 2016

De mayor quiero ser ceniza

De mayor quiero ser ceniza, y que cuando sople el viento no quede nada.

Mis grandes obras serán anónimas, ningún libro llevará mi firma, ningún niño mi apellido y ninguno de los arboles que planté un cartel con mi nombre.

Solo ceniza que se llevará el viento.

¿Qué tienes? ¿qué eres? ¿qué quieres? ¿cómo vas y de dónde vienes?

Solo ceniza que se lleve el viento.

domingo, 28 de febrero de 2016

Rumanía: De Málaga a Sinaia

Hacía ya varios años que no viajaba al extranjero y cuando surgió la oportunidad de hacer un viaje relativamente barato a un país de Europa del este la verdad es que ni me lo pensé.

No sé muy bien cómo surgió, pero llegamos hasta la página de Blue Air, una compañía Low Cost rumana, que ofrecía vuelos de ida y vuelta por 65€ a Bucarest. Miramos un par de alojamientos en un par de ciudades y nos pareció que podríamos conseguir alojamiento barato por unos 65 leis el día, lo cual, con el cambio a 4,5 leis por euro, lo dejaba a algo menos de 15€ la noche a dividir por dos personas. Los vuelos nos cuadraban para estar siete días, así que haciendo un simple cálculo el viaje, yendo de gitanillos, nos podía salir entre 150 y 200 euros inlcuyendo todo. Cierto es que hoy en día, y con el trabajo que me gasto, 200 euros son una suma a tener en cuenta, pero me apetecía mucho viajar. Si se le añade que iba acompañado de alguien que hablaba el idioma la decisión era bastante obvia. Así que planeamos el viaje para salir desde Málaga hacia Bucarest, pasar por Sinaia, Brasov y Bran y de vuelta a Bucarest para coger el vuelo de regreso. Siete días.

No sé cuánto me puedo liar aquí a contar ni qué interés puede tener. Pasaré de puntillas por algunos detalles que puedo considerar menos interesantes y alargaré otros más llamativos. Pero no quiero dejar de mencionar la dificultad que nos surgió para concretar el alojamiento. Reservar a través de booking o páginas similares aumentaba considerablemente el precio de la estancia, y buscar a través de inernet, esencialmente en la página de alojamiento turístico rumana Carta, nos llevaba a la situación de tener que llamar repetidamente a Rumanía por teléfono con el consiguiente coste timofónico (y nunca mejor dicho porque la mayoría de compañías rumanas ofrecen tarifas planas todo incluido, incluyendo llamadas al extranjero, por precios irrisorios). Afortunadamente conseguimos que nos echaran una mano desde el propio país para que nos gestionaran el trámite.

Ok, al lío. Salimos desde Málaga, como ya he dicho, y el vuelo fue... entretenido. No hay nada como que te amenacen desde el mismo día de hacer la reserva que tu acompañante tiene pánico a volar. Y símplemente no te lo crees mucho "Buah, lo pasará mal... pero ya, si sólo son tres horas y pico....". Pero cuando ves que su médico le receta diazepam para el vuelo, que faltan unas horas y está taquicárdica... a pesar de las pastillas, y que le caen lagrimones entre medio sonrisas drogaínicas mientras te dice "no sé cómo me he liado para hacer esto" aquello coge tintes de buzo en pánico. El vuelo en sí.... divertido...

Llegamos a Bucarest pasada la 1 de la mañana. Con la idea de ahorrarnos una noche de alojamiento habíamos decidido coger el primer tren de la mañana en Bucarest, creo que era a las 8, hacia Sinaia. Así que nos tocó esperar 5 horas en un aeropuerto vacío. Y como había poco que hacer decidimos comprar un par de cafés, una botella de agua pequeña y un paquete de tabaco por 75 leis. Y la primera en la frente, la primera que luego nos iría doliendo más y más a lo largo de los días. 75 leis puede parecer poco, haciéndo el cálculo mental unos 17 euros. 17 eurazos. ¿Y porqué los pagamos? Uno aquí en casa piensa que fácilmente se hace una simple cuenta y decides no pagar porque es mucho. Pero cuando estás allí, con dinero que nunca habías visto en tu vida en la mano, recién bajado de cuatro horas de vuelo, con precios que no reconoces y con ganas de sentarte a tomar un café porque te queda una larga noche por delante, la verdad es que no lo piensas demasiado. Aunque poco a poco, a medida que te vas tomando el café y echando el primer cigarro ya aquello lo empiezas a remover y se te empieza a atragantar, pero a esas alturas ya poco queda por hacer más que sentirse turista. A medida que los días pasaban y cenábamos en restaurantes por 65 leis quedaba cristalina tu estupidez y tu novatada.

Pasada la penosa noche en el aeropuerto, cogimos un taxi a la estación de trenes en el centro de bucarest, a unos 20km. Taxi, sí. Nos costó unos 5 euros el trayecto, y para ser la primera vez en Rumanía creo que merece la pena. Por la experiencia que hemos tenido creo que las estaciones de autobuses y de trenes de las ciudades grandes son espacios con cierto aire de inseguridad en Rumanía. Incluso en la estación central de Bucarest nos encontramos en el par de veces que lo transitamos gente con bastante mala pinta entre el bullicio habitual de una ciudad cosmopolita. De hecho ya nos habían avisado de que tuviéramos cuidado allí. Así que estando el taxi realmente barato y sin conocer demasiado el lugar no nos lo pensamos mucho. Nos subimos a uno de los oficiales que tenía el precio por kilómetro marcado en el exterior y tras adelantar por izquierda y por derecha al incauto que se atreviera a ponerse en el camino de nuestro taxista, llegamos muy, pero que muy rápidos a la estación.

A pesar de decir que había gente evitable en la estación, la mayorá de los que la poblaba era en general de lo más normal, y por normal me refiero a mi concepto de europeo, sea eso normal o no. Señores trajeados para ir a trabajar, mujeres emperifolladas en sus joyas bolsos y maquillajes, gente jóven de camino a sus estudios, otros con maletas de viaje, algunos vestidos cláramente con intención de ir a la nieve, con ropa de marca que está fuera de mi alcance y su delatora tabla de snow... Lo que viene siendo un trajín normal de cualquier lugar occidental a las siete y poco de la mañana en la estación central del país. Los únicos personajes que me llamaron la atención fueron los propios empleados de la estación, vestidos como mi mente se había imagido al tópico comunista, con sus gabardinas de colores apagados y sus gorros cosacos, oscuros o rojos.

Dentro del mismo recinto multitud de tiendas y quioscos coloreaban el ambiente. La mayoría eran una mezcla de panadería y bollería, sin recinto interior al que acceder, que vendían directamente a través de una ventanilla productos dulces y salados que los locales compraban sin cesar. Ojalá hubiera probado el repertorio completo, porque casi todas las empanadas, buñuelos, cruasanes, y demás delicias que no tienen semjanza con nada de aquí,
y que fuí probando en los variados locales a lo largo y ancho del país estaban espectacularmente buenos y absurdamente baratos. Con algo en el estómago y un café por un par de leis nos dedicamos a curiosear el resto de tiendas de periódicos, suvenires, bares, comercios de transporte y hasta nos dió tiempo de ir al baño del McDonalds del tío Sam que ocupaba el local más grande y más centrado de la estación.

Una vez hecho el curioseo de turno nos recogimos en los asientos de plástico del andén y esperamos a que el tren llegara, aprovechando para disfrutar del trajín de variopintas locomotoras viejas y robustas que daban esa sensación de robustez y aprovechamiento mezclado con óxido y desgaste que sólo un país del este te puede dar.

El nuestro llegó al poco rato, un tren moderno con forma parecida a los de metro modernos en Madrid, y con publicidad en todo su exterior. Como con los taxis, el mercado está liberalizado y existen varias compañías privadas que comparten las vías rumanas. Con algo de antelación cogimos el más moderno y rápido por un precio inferior a la oferta media de cualquier compañía comprándolos por internet desde España. Una vez dentro dejamos las maletas y tras pasar el controlador y comprobar que disponíamos de wifi y enchufes cerré los ojos y dormí como un bendito dos horas seguidas como quien pestañea unos instantes. Al abrir los ojos nos adentrábamos ya en las montañas y los bosques caducos y grisáceos llenaban las ventanillas.

Sinaia la primera mañana fue algo borroso. Localizamos nuestra casa, no nos gustó porque nos dijeron que había gente joven haciendo mucho ruído por la noche y decidimos cambiar en caliente. Al final nos gastamos algo más de dinero en un hotel por unos 20€ la noche ya que estábamos muy cansados. Soltamos las cosas en el hotel y para no quedarnos dormidos salimos a pasear un rato. Fuimos al banco a cambiar dinero ya que en el aeropuerto habíamos cambiado lo justo para llegar a Sinaia por la diferencia enorme de precio. Nos dimos una vuelta y a la una y poco estábamos yendo a comer a un restaurante céntrico. No estuvo mal, no estuvo espectacular. Algo de carne y una ensalada muy pobre y muy cara para lo poco que traía que a pesar de todo, café y cerveza incluída, nos costó unos 65 leis.

Nos habíamos levantado sobre las nueve de la mañana en Almería para acabar en Sinaia después de comer a las tres de la tarde del día siguiente. Quitando la minisiesta del tren eran treinta horas de primer día. Nos fuimos a dormir como arrastrados trapos poniéndonos el despertador para las siete de la tarde para aprovechar algo más el día.

domingo, 21 de febrero de 2016

El dolor de los campos aledaños

Darse cuenta de lo delicado de algunas sensaciones... como él que la primera vez que se la juega, lo pierde todo... 

Momentos en que los recuerdos se merecen más tiempo que la propia vida. Cuando no es lo que deseamos justo ahora lo que se antepone a lo que realmente queremos, sino el ruido del pasado, aunque el pasado fuera ayer.

Como un vaso caliente de cristal en el que vertimos agua fría de golpe, rompiéndose en mil trozos. Los grandes parecen los más importantes, pero son los más fáciles de recoger. Son los pequeños fragmentos los que se nos clavan días después en los pies descalzos.

Todos pierden en la carrera armamentística del dolor. Todos mienten cuando empiezan a querer. Querer no es amar y para amar no vale con querer. 

Como un mueble viejo en una casa nueva, como algo que solo extrañas cuando no está, como la permanente compañía de la soledad.

Ya, no me creo nada, ahora que todo es verdad.


La soledad no está tan sola...

jueves, 18 de febrero de 2016

Rumanía: Preview fotográfica

Dejo sólo algunas fotos del viaje a Rumanía. En cuanto tenga un rato tranquilo me pondré con un buen post, pero por ahora me apetecía dejar ya algunas fotos.

Bosques de Transilvania
Increíbles bosques con atmósferas de cuento.

Variado de Carnes
Comida típica, siempre abundante en carne e incluyendo mostaza.

Locomotora Retro
Trenes rumanos, antiguos y con estética retro algunos, aunque otros modernos incuyan enchufe e internet.
Castillo Peles
Castillo Peles, impresionante sorpresa, de lo mejor del viaje.