martes, 21 de mayo de 2019
sábado, 2 de marzo de 2019
miércoles, 13 de febrero de 2019
A fuera llovian madreselvas
“Para quienes viven absorbidos por el pasado, que quizás fuera la época de gran felicidad. O los recuerdos de un amigo perdido, o de ambiciones que no se han hecho realidad. Ya no espera mayor felicidad que la que han experimentado”.
viernes, 8 de febrero de 2019
Estranged
Hace muchos, muchos años, de pequeño, en un programa de televisión que se llamaba Del cuarenta al uno y que ponían en Canal+ oí una canción de Guns que me pareció su mejor canción con diferencia. Después de ese día y durante muchos años no pude volver a escucharla. Por mucho que me sentara delante de la pantalla esperando que la pusieran nunca volvió a sonar. Con los años apenas la he escuchado alguna que otra vez.
Ayer por la noche, volviendo de trabajar, encendí la radio y al acabar la canción que estaban sonando la pusieron. Subí los altavoces a reventar y al llegar a casa me quedé en el coche hasta que acabó.
Me encanta esta canción.
martes, 5 de febrero de 2019
Añurgo de madreselvas
Es curioso aquello a lo que damos importancia, del mismo modo que las cosas que echamos de menos.
Cuando ambas cosas coinciden, es un dolor raro, como algo dulce que al final tiene un regusto amargo. ¿Es dulce?, ¿es amargo?, ¿no es nada?...
Es como estar en la parada dejando pasar autobuses que no nos van bien del todo porque hay uno que nos viene mejor. Y pasan todos menos ese. Y llevas esperando lo suficiente para haber llegado a casa si hubieras cogido cualquiera de los otros.
Y te preguntas, ¿estaría mejor en casa que aquí? O más bien, ¿estoy aquí peor que en casa?
Y sientes un peso en el pecho, la presión de saber que estas haciendo algo muy mal pero ni si quiera puedes decirlo en alto.
Pasan los meses, los años, los siglos, y lo único nuevo que deja el tiempo es polvo en los muebles y arrugas en la cara. Y sigues sin hacer nada.
Pero duele, hay días que duele tanto que casi estas a punto de hacer algo. Y no lo haces. Pasas otra vez la misma página, haces la lista de la compra, ves la programación de la tele, vas al bar, lloras sin lágrimas y ríes sin ganas.
Cuando ambas cosas coinciden, es un dolor raro, como algo dulce que al final tiene un regusto amargo. ¿Es dulce?, ¿es amargo?, ¿no es nada?...
Es como estar en la parada dejando pasar autobuses que no nos van bien del todo porque hay uno que nos viene mejor. Y pasan todos menos ese. Y llevas esperando lo suficiente para haber llegado a casa si hubieras cogido cualquiera de los otros.
Y te preguntas, ¿estaría mejor en casa que aquí? O más bien, ¿estoy aquí peor que en casa?
Y sientes un peso en el pecho, la presión de saber que estas haciendo algo muy mal pero ni si quiera puedes decirlo en alto.
Pasan los meses, los años, los siglos, y lo único nuevo que deja el tiempo es polvo en los muebles y arrugas en la cara. Y sigues sin hacer nada.
Pero duele, hay días que duele tanto que casi estas a punto de hacer algo. Y no lo haces. Pasas otra vez la misma página, haces la lista de la compra, ves la programación de la tele, vas al bar, lloras sin lágrimas y ríes sin ganas.
martes, 18 de diciembre de 2018
El tiempo...
Llevo algún tiempo pensando en El Tiempo....
El tiempo que fue, el tiempo en que estoy, ¿qué fue del tiempo que simplemente pasó...?
El tiempo que necesito, el tiempo que no tengo, el tiempo que me quitan y el que pierdo.
Sencillamente tiempo.
El que regalé, el que compartí y el que perdí.
El que resultó no ser bastante pero fue demasiado para mi.
Tiempo, la vida está llena de tiempo, pero que El Tiempo no decida por ti.
Alaska con una camiseta de Camela, Ariel Rot que me sigue resultando extrañamente atractivo, una cana entre graciosa y rebelde, envejecer sin hacerse mayor, sobrevivir a aquello que nunca quise hacer y tener que reconocer que no está tal mal, sumar en lugar de restar, llorar, reír y disfrutar de esta profunda melancolía.
El tiempo que fue, el tiempo en que estoy, ¿qué fue del tiempo que simplemente pasó...?
El tiempo que necesito, el tiempo que no tengo, el tiempo que me quitan y el que pierdo.
Sencillamente tiempo.
El que regalé, el que compartí y el que perdí.
El que resultó no ser bastante pero fue demasiado para mi.
Tiempo, la vida está llena de tiempo, pero que El Tiempo no decida por ti.
Alaska con una camiseta de Camela, Ariel Rot que me sigue resultando extrañamente atractivo, una cana entre graciosa y rebelde, envejecer sin hacerse mayor, sobrevivir a aquello que nunca quise hacer y tener que reconocer que no está tal mal, sumar en lugar de restar, llorar, reír y disfrutar de esta profunda melancolía.
sábado, 1 de diciembre de 2018
viernes, 19 de octubre de 2018
La densidad del infierno
Y a quién le cuento?
Una cáscara y una semilla en lo más profundo del desierto. Un germen o un fósil, quien sabe, si el árbol cayó, si no había nadie que lo escuchara. Qué se esconde detrás de la puerta del camarote si lo importante son ver las velas ondear, el barco surcar los mares, y la tormenta ya ha pasado.
Y cómo lo explico?
Dónde está mi arena, mi orilla, y a quién le cuento que vi sirenas, que el sol quema a los náufragos y el frío congela las extremidades, a dónde pueden llevarle a un fantasma sus pies. Que veinticuatro horas tuvo mi día, aquél en el que fuí lanzado al espacio, y ahora cada día echo más de menos volver a tocar tierra.
En un edificio de quince plantas, donde un hombre se lanza al vacío y al pasar por cada piso se repite hasta aquí todo va bien.
Y a veces llueve en el desierto, dicen
Una cáscara y una semilla en lo más profundo del desierto. Un germen o un fósil, quien sabe, si el árbol cayó, si no había nadie que lo escuchara. Qué se esconde detrás de la puerta del camarote si lo importante son ver las velas ondear, el barco surcar los mares, y la tormenta ya ha pasado.
Y cómo lo explico?
Dónde está mi arena, mi orilla, y a quién le cuento que vi sirenas, que el sol quema a los náufragos y el frío congela las extremidades, a dónde pueden llevarle a un fantasma sus pies. Que veinticuatro horas tuvo mi día, aquél en el que fuí lanzado al espacio, y ahora cada día echo más de menos volver a tocar tierra.
En un edificio de quince plantas, donde un hombre se lanza al vacío y al pasar por cada piso se repite hasta aquí todo va bien.
Y a veces llueve en el desierto, dicen
lunes, 24 de septiembre de 2018
Si se callase el ruido
Si se callase el ruido...
Canciones nuevas que me traen recuerdos de otra época, ahora que el ruido es demasiado fuerte incluso en medio del silencio.
Qué fácil es recordar los buenos momentos.
Las noches en vela siempre me dejan melancolía a demás de sueño.
No te dejará dormir este estrépito infinito
que intenta llenar los días de tinieblas y enemigos.
Una estruendosa jauría se empeña en hacer callar
las preguntas, los matices, el murmullo de ojalás.
Ruido de patriotas que se envuelven en banderas,
confunden la patria con la sordidez de sus cavernas.
Ruido de conversos que, caídos del caballo,
siembran su rencor perseguidos por sus pecados.
Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.
Ruido de iluminados, gritan desde sus hogueras
que trae el fin del mundo la luz de la diferencia.
Ruido de inquisidores, nos hablan de libertades
agrietando con sus gritos su barniz de tolerantes.
Nunca pisa la batalla tanto ruido de guerreros,
traen de sus almenas la paz de los cementerios.
Háblame de tus abrazos, de nuestro amor imperfecto,
de la luz de tu utopía, que tu voz tape este estruendo.
Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.
Canciones nuevas que me traen recuerdos de otra época, ahora que el ruido es demasiado fuerte incluso en medio del silencio.
Qué fácil es recordar los buenos momentos.
Las noches en vela siempre me dejan melancolía a demás de sueño.
No te dejará dormir este estrépito infinito
que intenta llenar los días de tinieblas y enemigos.
Una estruendosa jauría se empeña en hacer callar
las preguntas, los matices, el murmullo de ojalás.
Ruido de patriotas que se envuelven en banderas,
confunden la patria con la sordidez de sus cavernas.
Ruido de conversos que, caídos del caballo,
siembran su rencor perseguidos por sus pecados.
Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.
Ruido de iluminados, gritan desde sus hogueras
que trae el fin del mundo la luz de la diferencia.
Ruido de inquisidores, nos hablan de libertades
agrietando con sus gritos su barniz de tolerantes.
Nunca pisa la batalla tanto ruido de guerreros,
traen de sus almenas la paz de los cementerios.
Háblame de tus abrazos, de nuestro amor imperfecto,
de la luz de tu utopía, que tu voz tape este estruendo.
Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.
martes, 11 de septiembre de 2018
Siempre me la pegas con Don Hugo y Don Simón
Con razón nos enseñaban la tabla de multiplicar con musiquilla, y es que la música tiene algo que tanto si te gusta como no, se te queda grabada a fuego en el subconsciente.
Vas a la comunión de tu primo pequeño y de repente te ves cantando esa canción de iglesia que no sabes por qué, pero ahí esta.
¿Y ese anuncio con una canción insoportable que no puedes dejar de tararear?
El otro día estuve en un concierto y claro que me sabia las canciones, pero me sorprendió gratamente una canción que no recordaba y que la verdad es que siempre me ha gustado mucho.
Ay Dolores de Siniestro Total.
viernes, 7 de septiembre de 2018
martes, 4 de septiembre de 2018
lunes, 6 de agosto de 2018
martes, 17 de julio de 2018
Muchas son las razones que busqué, muchas las palabras que golpeaban y ninguna frase coherente. El pasado se fue, y ya no escribo sobre lo que dejó. Ya a nadie merece que le importe.
La fotosíntesis sólo se produce en las primeras decenas de metros del océano, allí la luz da vida y color a seres que necesitan el sol para vivir.
Más abajo kilómetros de oscuridad albergan seres desconocidos, montruos terribles y maravillosos según la imaginación de cada uno. Algunos irreales, otros parecía que lo eran y sólo la criptozoología buscaba sus orígenes.
La fotosíntesis sólo se produce en las primeras decenas de metros del océano, allí la luz da vida y color a seres que necesitan el sol para vivir.
Más abajo kilómetros de oscuridad albergan seres desconocidos, montruos terribles y maravillosos según la imaginación de cada uno. Algunos irreales, otros parecía que lo eran y sólo la criptozoología buscaba sus orígenes.
miércoles, 4 de julio de 2018
Sesenta y tantos de Mayo
Recuerdo mi último verano aquí... Si que ha llovido... Tanto que las flores se secaron y dejaron semillas que dieron nuevas plantas, nuevas flores y nuevas semillas...
Me dijeron "ya crecerás, ya te harás mayor".
Crecer he crecido, no mucho ya que me sigue valiendo ropa de cuando tenia 17 años (si que me salió buena esa ropa), aunque si que es cierto que aquellos pitillos elásticos rojos los tuve que tirar porque no me dejaban ni respirar cuando di el estirón.
Como decía, crecer he crecido, aunque cada vez entiendo menos que significa hacerse mayor.
Miro hacia atrás y siento melancolía por numerosas cosas, pero lo cierto es que no podría haber sido diferente, ni tan siquiera las cosas que fueron culpa mía. Todo tuvo un porque y una consecuencia, hasta aquél dolor que sentí, hasta ese daño que causé.
Piedras de un camino que me han llevado hasta aquí.
Y ahora, en el sesenta y tantos de mayo, me siento descolocada, muchas cosas nuevas, y mentiría si no estuviera más preocupada que emocionada (si, ya, soy más de cal que de arena). Pero si algo he aprendido es que la zona de confort es de arenas movedizas y siempre, siempre, hay una segunda oportunidad, solo hay que saber aceptarla.
"Como una rosa en un cajón, como un florero de cristal para flores de crartón"
Me dijeron "ya crecerás, ya te harás mayor".
Crecer he crecido, no mucho ya que me sigue valiendo ropa de cuando tenia 17 años (si que me salió buena esa ropa), aunque si que es cierto que aquellos pitillos elásticos rojos los tuve que tirar porque no me dejaban ni respirar cuando di el estirón.
Como decía, crecer he crecido, aunque cada vez entiendo menos que significa hacerse mayor.
Miro hacia atrás y siento melancolía por numerosas cosas, pero lo cierto es que no podría haber sido diferente, ni tan siquiera las cosas que fueron culpa mía. Todo tuvo un porque y una consecuencia, hasta aquél dolor que sentí, hasta ese daño que causé.
Piedras de un camino que me han llevado hasta aquí.
Y ahora, en el sesenta y tantos de mayo, me siento descolocada, muchas cosas nuevas, y mentiría si no estuviera más preocupada que emocionada (si, ya, soy más de cal que de arena). Pero si algo he aprendido es que la zona de confort es de arenas movedizas y siempre, siempre, hay una segunda oportunidad, solo hay que saber aceptarla.
"Como una rosa en un cajón, como un florero de cristal para flores de crartón"
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